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Pros y contras del abandono del euro

Pros y contras del abandono del euro

@S. McCoy - 26/01/2009


Hoy Hoy vengo, como alguna otra vez en este Valor Añadido, de prestado. No me duelen prendas en decirlo, la verdad. Me encantaría que esta fuera cada vez más la columna de todos ustedes. Si cuatro ojos ven más que dos, qué les voy a contar en relación con este blog, tan sorprendentemente frecuentado. El protagonista es un amigo, analista bancario, que no deja de darme la matraca acerca de la inevitable salida española de la moneda única, tema que ya tratamos en esta misma columna hace unos meses (en septiembre, concretamente) y que ahora vuelve a estar, y de qué manera, encima de la mesa. Aunque mi opinión es contraria a tal posibilidad, reconozco que ha planteado un argumentario de pros y contras muy bien construido. De ahí que me permita compartirlo con todos ustedes. A partir de este momento, le cedo la palabra. Se dirige en su disertación a Ignacio de la Torre, del Observatorio del Instituto de Empresa, y a servidor. 
 
Sé que  escépticos respecto a la idea, pero realmente cada vez lo veo más claro. Creo que hay que hacerse reflexiones del tipo: ¿por qué Brasil, México o Argentina en su día decidieron devaluar contra el dólar, aun cuando eran perfectamente conscientes de la hecatombe cambiaria, inflacionaria, bancaria, y generadora de déficits públicos que implicaría? Conceptualmente, ¿es realmente muy distinta la España actual a esos países en la etapa previa a su devaluación? Todo el mundo parece muy consciente de los efectos negativos de salirnos  del euro y de que eso hará que se tome cualquier alternativa antes de llegar a esa situación. ¿Y qué pensaron entonces los gobiernos brasileño, mexicano y argentino?. Lo mismo. Y lo hicieron, eliminaron la paridad fija con el dólar, devaluaron. 
 
España tendrá claramente un déficit estructural porque el país no da en competitividad para mantener la actual estructura de gasto público. Y ni va a aumentar su competitividad bajando sueldos, ni va a atreverse a controlar la política fiscal expansiva (eso le quitaría votos a la postre, porque generaría más paro a corto plazo y además ahora mismo es un granero de voluntades compradas, o sea, votos cautivos). Si se suma que haciendo bien los números y sin trucos contables diferidores de defaults, la banca española en un porcentaje no desdeñable debe ser rescatada con dinero público (el Valor Añadido de este fin de semana que ahonda en esta idea), se concluye que la creciente deuda pública y sus intereses, unida a los déficits públicos primarios que se avecinan, llegará un momento en que serán insostenibles, los spreads subirán en un círculo vicioso y en algún momento no habrá financiación. Porque para que la haya, serán necesarios rescates de la UE o el FMI que exigirán reducciones de gasto público muy notables, que a su vez incidirán en una mayor contracción del PIB y que dejarán el país con millones y millones de parados... votantes cabreados.
 
Sobre todo si además parte de ellos antes eran funcionarios o semifuncionarios o subvencionados... ex electores cautivos del gobierno.  Por esa pérdida masiva de votos potencial, los gobiernos de Brasil, México o Argentina dejaron de querer cumplir con los requerimientos del FMI para recibir financiación. Porque, ser ortodoxo, genera un aumento muy fuerte del paro a corto plazo y eso no hay gobierno que lo aguante. Y para mí, pensar que países como Alemania o Francia van a rescatar financieramente a España, Irlanda, Portugal... no me lo creo, porque bastante tiene Alemania con rescatarse a sí misma y porque saben perfectamente que estarían prestando a fondo perdido por cuanto estos países son completamente inviables tal y como están gestionados (no hay competitividad, hay ingente gasto público improductivo, la deuda es enorme, ...).  
 
Todo esto me recuerda a la situación de la banca ahora, que ni quiere prestar ni las familias quieren realmente préstamos. Yo creo que a medio plazo, países como España o Grecia, ni van a querer que les presten los organismos supranacionales para rescatarles por las penosas condiciones de reducción de gasto consecuentes (hemorragia de votos a corto plazo para el gobierno)  ni posibles rescatadores como países más sólidos (Alemania, Francia....) van a querer realmente financiarles. La devaluación, por lo menos, te da cierta esperanza de recuperación de crecimiento en breve aunque te crujan en intereses de deuda, porque lo mismo iba a pasar en Brasil, México o Argentina, y aun así lo eligieron. Ojalá me equivoque.
 
ABANDONAR EL EURO. CONTRAS.
    1. Colapso de la banca por salida masiva de acreedores y depositarios, y por ende, ausencia de financiación al sistema bancario y consecuente parón del crédito en el país. Necesidad de un “corralito” en depósitos bancarios.
    2. Colapso de los bonos públicos por salida masiva de inversores y por ende, ausencia de financiación al país (a no ser a tipos desorbitados). Los acreedores internacionales en la práctica terminarían con defaultselevados por la devaluación potencial de la peseta.
    3. Riesgo político para el gobierno e incentivo de la oposición para capitalizarlo.
    4. Complejos procedimientos necesarios para cambiar todos los contratos del país y redenominarlos en una nueva moneda.
    5. Riesgo de que una devaluación competitiva termine siendo contrarrestada por una elevada inflación al querer los trabajadores beneficiarse de la ganancia en competitividad.
ABANDONAR EL EURO. PROS.
    1. Permitiría una devaluación competitiva que, si fuera acompañada de alguna reforma estructural, podría producirse sin una inflación paralela que anulara el grueso de la ganancia competitiva. En dicho caso, las exportaciones despegarían, liderando la recuperación económica, incluyendo la creación de empleo, la mejora de la capacidad fiscal recaudatoria (equilibrio presupuestario) y la reducción de la dependencia financiera exterior (menor endeudamiento por consecución de superávits externos).
    2. Si la salida se acompañara de un plan estratégico de estabilidad presupuestaria a largo plazo y de mejora paulatina de competitividad, la subida de tipos para financiarse podría no ser tan elevada, o por lo menos durar menos tiempo. 
    3. Posibilidad de tener autonomía en política monetaria y así poder imprimir dinero con el cuál financiar los rescates del sector bancario y los déficits públicos expansivos. Por supuesto, esto implicaría riesgo de inflación, pero no sería tan perjudicial teniendo en cuenta que peor podría ser la deflación y que sería un medio de reducir deuda en el sistema (principal problema de la economía española), siempre y cuando se tuviera la voluntad de mantener dicha inflación controlada a largo plazo.
    4. El riesgo político de salirse del euro podría serlo menos en un entorno económico desastroso en cuanto al desempleo, escenario no descartable si se materializan algunos riesgos claros como la combinación de recesión, deflación, fuerte deuda en el sistema, elevada deuda externa, significativos déficits públicos crecientes por medidas de estímulo económico y posibles rescates de bancos, posible cierre de financiación al Tesoro español, necesidad de llevar a cabo al respecto notables reducciones de gasto público (más recesión y desempleo), necesidad de proponer reducciones salariales impopulares por cuanto encarecerían en términos reales la ingente deuda del sistema, ... en un círculo vicioso interminable.

 NO ABANDONAR EL EURO. CONTRAS. 

    1. Riesgo político fuerte por posibilidad muy cierta de terminar con cifras de paro descomunales ante el cuadro macro previsible: recesión, deflación, elevada deuda interna y externa, déficit público estructural fuerte, posibilidad de no poder financiarlo, necesidad potencial de reducir por ende gasto público (el único que podría sostener algo la maltrecha economía), enorme dificultad práctica para reducir salarios por la elevada deuda del sistema que haría prácticamente insolventes a muchas familias, ... 
    2. Imposibilidad de devaluar la moneda como instrumento más rápido para iniciar la senda de la recuperación. 
    3. Imposibilidad de imprimir dinero por no tener soberanía al respecto, de manera que el BCE normalmente toma decisiones en función del ciclo alemán, muy diferente al español (mientras a Alemania será difícil que le corten el grifo de la financiación por ser un país hiper-competitivo y con ahorro neto y no necesitará perentoriamente imprimir demasiado dinero para financiar déficits públicos generadores de inflación que vayan eliminando deuda, a España sí le haría falta un modelo más parecido a la Fed por cuanto si no es capaz de imprimir dinero, en un momento dado, puede quedarse sin capacidad de financiar déficits públicos dinamizadores de la economía y generadores de inflaciones reductoras de deuda, o resultado de rescates bancarios).

NO ABANDONAR EL EURO. PROS. 
    1. Se evitaría una fuerte crisis bancaria de “corrida” de depósitos y otra de bonos públicos de salida masiva de inversores, así como generar en inversores internacionales niveles elevados de default que pasarían factura a largo plazo en los tipos exigidos. No obstante, aunque no de tal magnitud, la no salida del euro no garantiza ni mucho menos un posible impago español de deuda pública (igualmente salida masiva de inversores).
    2. En caso de potencial default de deuda pública española, podría haber ayuda de la UE, eso sí, muy penalizadora en coste político del gobierno por cuanto obligaría a reducir gasto público (más recesión y paro a corto plazo ... en un momento en el que el desempleo imperante sería brutal).
    3. Se evitaría el riesgo político de un posible “corralito”. 
    4. Se evitarían los complejos procedimientos necesarios para cambiar todos los contratos del país y redenominarlos en una nueva moneda.

CONCLUSIÓN FINAL 

Aunque sea una simplificación excesiva, al final es evidente que malo es quedarse en el euro y malo es salirse, pero, del mal, ¿cuál es el menos? Lo peor de quedarse en el euro es que hará en algún momento imprescindible reducir salarios reales, dejando a muchas familias en una delicadísima situación por cuanto la deuda en el sistema es ingente. Lo peor de salir del euro será la implantación de un “corralito” temporal de los depósitos bancarios (es cierto que los tipos subirán, pero también se contrarrestará bastante con la capacidad propia de crear dinero, por cuanto no lo considero del todo diferencial como desventaja frente a la opción de seguir en el euro).

 

Así pues, si la sangre no llega al río y finalmente no se alcanzan cotas brutales de desempleo, o si se alcanzan se reducen con cierta celeridad, con total seguridad seguiremos en el euro. Pero si no es así y aquí el desempleo llega en algún momento al 25-30%, y además mucho de larga duración, ¿qué elegiría la población como “menos negativo”: una notable reducción de sueldos que aumentaría en términos reales su ya abultada deuda, o un corralito temporal?.

 

Y los políticos siempre estarán detrás de dicha preferencia, tratando de capitalizarla. Lo dicho, para mí el mayor pro para creer casi imposible una salida del euro, es que su sola propuesta por parte del PSOE, por ejemplo, sería brutalmente combatida por el PP y seguramente muy rentabilizada políticamente (le sería muy fácil buscar un argumento: “con el PSOE hemos llegado al desastre y ahora no se le ocurre otra cosa que sacarnos de Europa y llevarnos 25 años atrás, nosotros solucionamos esto seguro y sin salirnos del euro”).

 

Ustedes mismos.