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¿Un euro = un dólar antes de final de año?

¿Un euro = un dólar antes de final de año?

@S. McCoy - 23/02/2009

Creo que ya he hablado de él alguna vez. Mejor dicho, estoy seguro de ello. Pero hoy quiero volver a compartir su existencia con todos ustedes. Es uno de los líderes de opinión en el ámbito anglosajón de las inversiones, donde su boletín es seguido semanalmente por más de un millón de lectores. Como todos los actores con algo de peso en aquel mercado, es un poco yo-mi-me-conmigo pero, aún así, su capacidad de poner al alcance de todos sus lectores los temas de mayor actualidad y de emitir un juicio sobre los mismos, sea certero o no, le acerca bastante al ideal de lo que pretendería ser este Valor Añadido. Se trata de John Mauldin y de sus Pensamientos desde la Primera Línea (Thoughts from the Frontline). Basta con entrar en su página, cuyo enlace les adjunto, meter el correo electrónico y ya se está dado de alta en su lista de distribución de dos documentos semanales: el del propio Mauldin y el de un tercer invitado, piezas que llegan en días distintos.

 

En su plegaria de esta semana, el autor dedica sus oraciones a dos temas extraordinariamente interesantes que trata sin las limitaciones que impone el circunscribirse a la dimensión máxima que se puede esperar de una columna diaria. Mañana entraré en el segundo, que mantengo en suspense. Hoy me centraré en el primero de ellos: el colapso de Europa del Este y su impacto sobre la banca europea, algo que como recordarán fue objeto de este blog el pasado jueves. Su conclusión es demoledora: Europa está mucho más en riesgo que los Estados Unidos ante la ausencia de capacidad financiera de muchos países para nacionalizar unos bancos cuyos balances superan con creces sus respectivos PIBs. Desde el otro lado del Atlántico aporta una visión ¿realista? de cómo puede evolucionar Europa en el corto plazo, de su crisis de liderazgo, de la incapacidad de aplicar políticas comunes en tiempo y forma  y el impacto que su declive económico prolongado puede tener sobre el conjunto de las economías mundiales. Un estudio de obligada lectura (que nos recuerda que el riesgo soberano de Portugal está al nivel de Irlanda, cuidado con el vecino) que concluye con una afirmación, cuando menos, provocadora: si las cosas siguen así veremos la paridad dólar-euro antes de final de año.

 

Tal y como señala Mauldin, las implicaciones de un movimiento de este tipo en la moneda única, en un entorno tan propicio al proteccionismo como el actual, serían enormes. No hay que olvidar que no hace tanto queFrancia y Alemania discutían con Reino Unido su ausencia de esfuerzos para detener la depreciación de la libra, movimiento que achacaban al intento de sus gobernantes de aprovecharse de la ventaja competitiva que esto podía suponer para las Islas. Una amenaza que, según han anunciado la semana pasada los empresarios británicos, no es tal a día de hoy toda vez que la caída de la demanda global está afectando de manera notable a los pedidos recibidos del exterior que se han situados en mínimos desde 1992. En cualquier caso, Mauldin se encarga de recordarnos que, aunque la caída del euro pudiera beneficiar a las exportaciones europeas, agua de mayo para Alemania, las importaciones procedentes de, por ejemplo, China se encarecerían notablemente, perjudicando así uno de los principales mercados de destino de los productos de esta nación. ¿Cómo reaccionarían sus autoridades? No hay que olvidar lo sensible que está el patio a las manipulaciones de divisa. Primera pregunta de difícil respuesta. ¿Mi opinión? Todo dependerá del impacto de los planes de estímulo y la expansión del crédito sobre la economía filo ¿capitalista-comunista?. Si la demanda interna no tira, ni el peso del sector exterior se reduce, una devaluación sostenida de su moneda frente a la norteamericana parece inevitable.

 

La segunda cuestión tiene todavía más complicada solución toda vez que supone entrar en un territorio desconocido. ¿Puede Estados Unidos resolver positivamente la crisis, esto es, corrigiendo sus desequilibrios tanto presupuestarios como externos, con una divisa fuerte? Servidor era de los que se abonaban al campo de un dólar más barato como consecuencia del impacto que, sobre la oferta de dinero, tendrían las políticas monetarias y fiscales acometidas. De hecho, ese temor, en cierto modo, es el que estaría recogiendo el precio del oro: el miedo a la pérdida de valor del dinero fiduciario que se añadiría a su tradicional papel de protección en tiempos de incertidumbre. Sin embargo, lo cierto es que el carácter de moneda refugio del billete verde, y la ausencia de alternativas reales (miren si no el impacto que está teniendo sobre la economía japonesa la liquidación de posiciones de carry trade y la consecuente apreciación del yen), están permitiendo a Estados Unidos financiar sus necesidades de modo más holgado de lo que cabría pensar en un principio a la vez que, para una sociedad eminentemente consumista, se le abaratan sus importaciones. Si el Reino de Obama es quien tiene que dar el pistoletazo de salida a la recuperación de la crisis, a través del impulso de partida de su demanda interna, no es un mal entorno, riesgo deflacionario aparte... Pero, ¿quién lo sabe? En cualquier caso, nueva oportunidad para el debate que, como siempre, espera de sus sabias aportaciones. Buena semana a todos.