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La burbuja de la Compañía de los Mares del Sur



Que estamos pasando por una crisis es indudable a estas alturas. Pero no ha sido la primera, ni será la última. Quizás el crack de 1929 sea el más famoso y también la burbuja de los tulipanes sea muy conocida. Es posible que a esta última le dediquemos una curistoria en algún momento. Pero hoy, dejando de lado estos casos, voy a hablarles de la conocida como burbuja de los mares del Sur, también destacada en la historia económica.

En 1711 se inició una burbuja especulativa que acabó llevando a Gran Bretaña a un crack económico en 1720. La cuestión es que la Compañía de los Mares Sur (South Sea Company) se había hecho con el monopolio de comercio con las colonias españolas en América en aquel 1711. Todo un negocio, prometedor al menos. Y gracias a esas expectativas la compañía cambió diez millones de libras en bonos del tesoro del gobierno británico por acciones de la compañía, más el debido interés.

En 1718 se llevó a cabo el primer viaje comercial, un año después de haberse hecho cargo de otros diez millones de deuda pública contra una nueva emisión de títulos. El potencial de ganancias de la compañía en el futuro, a pesar del tiempo pasado ya sin resultados, era enorme. O al menos eso decían sus propietarios. Esto llevo a crear una burbuja en torno al valor de la compañía y el precio de sus acciones subió y subió en 1720. En los cinco primeros meses del año el valor de las acciones se había más que cuadriplicado, pasando de 128 a 550 libras. Un mes después, a mediados de año, el precio ya rondaba las 900 libras. En agosto eran 1000 las libras que había que pagar por una acción de la Compañía de los Mares de Sur.

Finalmente la burbuja explotó, arrastrada por otros “pinchazos”, y la crisis financiera arrasó con los bancos y los accionistas perdieron su dinero. Como suele ocurrir, hasta un día todos los inversores se empeñan en que la montaña rusa ascienda y un día, sin razón aparente, comienza a bajar empicado. El mismísimo Isaac Newton, que había ganado 7.000 libras unos meses antes, perdió 20.000 en aquel momento. Newton dijo entonces: “Puedo predecir el movimiento de los cuerpos celestes, pero no la locura de las gentes”.

La cólera de los arruinados inversores acabó con el gobierno británico y en 1721 se descubrió el gran fraude llevado a cabo por los directores de la compañía.

Como vemos, crisis económicas ha habido desde hace siglos. Y es que Newton dio en uno de los puntos clave que rigen el mundo de los mercados y las inversiones: la sensación de la masa, que actúa más por sentimientos que por racionalidad en no pocos casos.

La burbuja de los Compañía de los Mares del Sur