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Secretos de la banca suiza al descubierto: De cómo el revelador del fraude acaba en la cárcel y el máximo culpable sale sano y salvo



Secretos de la banca suiza al descubierto: De cómo el revelador del fraude acaba en la cárcel y el máximo culpable sale sano y salvo

06:30h | Michael Bronner | GlobalPost
El ex banquero de UBS Bradley Birkenfeld puso documentos que incriminaban a su empresa en la mesa del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Pero en el mismo momento en el que lo hizo se fabricó su propia trampa. Ésta es la última entrega de los secretos de la banca suiza, desvelados por un particular garganta profunda que ahora cumple una condena de 40 meses en la cárcel.

(Nueva York, EEUU). Bradley Birkenfeld se había metido en una trampa de osos. El ex alto ejecutivo de UBS se había ofrecido como informador a los fiscales del Departamento de Justicia de EEUU (DOJ), y a lo largo de varias reuniones con ellos en Washington D.C. les había aportado pruebas que demostraban que el mayor banco de Suiza había violado las leyes fiscales de EEUU y supuestamente contribuido durante bastante tiempo a defraudar al Gobierno, lo que supuso ganancias para la entidad bancaria superiores a 200 millones de dólares al año.

Pero ahora le estaban haciendo preguntas que no estaba dispuesto a contestar. El fiscal principal del DOJ, Kevin Downing, quería nombres, la lista completa de clientes del alto ejecutivo: todos los millonarios y multimillonarios a los que había ayudado a abrir cuentas secretas en Suiza.

Revelar las identidades de sus clientes iba en contra de la ley suiza, explicó Birkenfeld a los fiscales. Como banquero registrado y residente en Suiza, 
se arriesgaba a ir a la cárcel si violaba la confianza de sus clientes.

Downing acusó a Birkenfeld de estar jugando con ellos. Más tarde, cuando el caso explotó y tuvo que ser tratado en esferas más altas, el presidente suizo Hans-Rudolf Merz y su ministra de Asuntos Exteriores invocaron las mismas leyes suizas sobre confidencialidad en las negociaciones con el secretario del Tesoro de EEUU, Timothy Geithner, y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y obtuvieron los mismos resultados negativos.

Downing vio en Birkenfeld nada más que un informador realmente listo que estaba intentando soplar el silbato a su propio ritmo. Y ahí fue cuando se acabó el baile con el Departamento de Justicia. Birkenfeld y sus abogados dicen que le ofrecieron una solución sencilla: si el DOJ daba a Birkenfeld la cobertura de una citación judicial, él podría demostrar al Gobierno suizo que se había visto forzado a dar los nombres.

“Nunca se entendió por qué no quisieron hacer eso”, explica Dean Zerbe, miembro del equipo legal de Birkenfeld y antiguo investigador y asesor fiscal del Comité de Finanzas del Senado. (El DOJ rechazó varias peticiones de entrevista para este reportaje).

En lugar de eso, a finales de 2007 Downing comenzó a investigar de forma secreta a su informador. El rastro le llevó a Orange County, y a las oficinas del 
millonario constructor Igor Olenicoff, antigua gallina de los huevos de oro de Birkenfeld y que pasó a convertirse en la de Downing.

El 12 de marzo de 2008 Downing y su equipo de investigadores volaron a California para una reunión secreta. Olenicoff apenas les había recibido en su oficina cuando Downing le amenazó: “No nos tomes el pelo. Iré a por ti si lo intentas”, según recuerda el millonario. Olenicoff aceptó hablar y le contó a Downing todo lo que sabía de Bradley Birkenfeld.

Cuando Birkenfeld se subió a un avión en Suiza rumbo a EE UU un par de meses después, no tenía ni idea de que Olenicoff había presentado pruebas contra él. Y no sabía tampoco que Downing había presentado una acusación sellada contra el banquero basándose en la información aportada por Olenicoff.

Había dos agentes del 
Departamento de Seguridad Nacional esperándole cuando su avión aterrizó en Boston. Cuando uno de ellos miró su foto del pasaporte y después le miró a él, el corazón de Birkenfeld se hundió. “Me dijo, ‘Oh, parece que hay un error en su pasaporte’. Yo sólo pensé ‘Bueno, lo que sea. Joder, esto se ha acabado’”.

Su detención no fue una sorpresa total, asegura Birkenfeld. La semana antes, el responsable internacional de Gestión de Riquezas del continente americano de UBS, Martin Liechti, uno de los ex jefes de Birkenfeld y supuestamente cómplice en el fraude, había sido detenido y esposado en el aeropuerto de Miami, en tránsito hacia Sudamérica, como testigo material en la investigación del DOJ.
“Me podía haber quedado simplemente en Suiza”, asegura Birkenfeld. “El DOJ estaba jugando muy fuerte, ¿pero qué iba a hacer? Había dado el paso adelante como informador. No estaba intentando esconderme”.

Birkenfeld pasó la noche en una cárcel cercana al aeropuerto y fue procesado a la mañana siguiente en un tribunal federal de Boston, acusado de un delito de conspiración criminal para defraudar al Gobierno de EEUU.

Birkenfeld finalmente terminó por declararse culpable. Además de ayudar a Olenicoff a evadir más de siete millones de dólares en impuestos, admitió haber asesorado a sus clientes en todo tipo de tácticas para ocultar sus cuentas secretas, que había aceptado fajos de dinero de clientes estadounidenses para depositarlos en bancos de Suiza, Liechtenstein y Dinamarca, y que en una ocasión incluso había llegado a comprar diamantes para un cliente y los había introducido en EEUU en un tubo de pasta dentífrica.

El juez le condenó a 
40 meses de cárcel, la mayor pena impuesta hasta ahora a alguien relacionado con este caso. UBS aceptó pagar 780 millones de dólares (611 millones de euros) para evitar un juicio, admitiendo que promovió la evasión de impuestos entre 2000 y 2007. También aceptó entregar los nombres de unos 4.500 clientes con residencia en EEUU, lo que finalmente fue aprobado por el Parlamento de Suiza en junio.

Pese a todo, no deja de resultar extremadamente raro que el Departamento de Justicia persiga a un informador valioso. Dada la gran magnitud del fraude de UBS, las razones del por qué el Gobierno detuvo a un chivato que se presentó de manera voluntaria siguen siendo una incógnita para muchas de las personas que han seguido el caso.
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La economía europea crece ya cinco veces más que la española

@Carlos Sánchez - 13/08/2010

La economía europea resurge de sus cenizas. En el segundo trimestre de 2010 creció un 1,7% en términos interanuales y un 1% trimestral. Se trata, en ambos casos, de las tasas más elevadas desde el estallido de la crisis financiera. ¿Y España? Pues aunque ya ha dejado atrás la recesión -el PIB creció un 0,2% en tasa trimestral entre marzo y junio-, en términos interanuales (el indicador más representativo al reflejar un periodo más amplio) continúa con tasas negativas. En concreto un -0,2%. Esto quiere decir que en términos trimestrales la UE crece ya cinco veces más que España, lo que ampliará la divergencia en términos de renta per cápita.
Sólo las economías de Letonia (-3,9%), Grecia (-3,5%), Bulgaria (-1,5%) y Chipre (-0,2%) cosechan peores resultados que España. El resto de países de la UE ya crece en términos interanuales. Y lo que es todavía más relevante, la actividad económica aumenta con fuerza. Hasta el extremo de que el PIB de Alemania ya crece nada menos que un 3,7%, y el de Francia un 1,7%. Hasta Reino Unido, donde como en España han coincidido en el tiempo la crisis financiera y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, crece ya un 1,6%, por encima de Italia, cuyo PIB aumenta un 1,1%. La actividad económica en Alemania, de hecho, ya crece por encima de EEUU, un 3,2% según el último avance del departamento de Comercio. 










Los datos de Eurostat dados a conocer este viernes certifican que la crisis económica ha quedado atrás en prácticamente toda Europa. Y aunque la salida no es estrictamente en ‘uve’, ya que siguen existiendo grandes incertidumbres sobre la sostenibilidad del crecimiento, ya es una realidad el fin del ajuste severo. O lo que es lo mismo, las economías se han estabilizado, aunque hay todavía algunos indicadores, como la producción industrial, que dan síntomas de debilidad, como ha revelado Eurostat. Tampoco el empleo se ha recuperado con fuerza, salvo en Alemania.
Sin embargo, España es el único gran país que todavía luce una contracción del PIB en términos anuales que probablemente se intensificará en los dos próximos trimestres dada la gran estacionalidad de la economía. Comoadelantó el presidente del Gobierno y habían previsto con anterioridad los institutos de coyuntura, es altamente probable que el PIB tenga una recaída en el tercer y cuarto trimestre del año. Básicamente por dos razones: el fin de la temporada estival y el impacto del ajuste del gasto público, que tendrá efectos contractivos sobre la actividad. En media anual el PIB caerá este año alrededor de un 0,5%.
El PIB se acelera en España
El Instituto Nacional de Estadística (INE) se ha limitado este viernes a dar un adelanto del PIB del segundo trimestre, pero hasta el próximo día 26 no desvelará en qué se fundamenta ese avance de dos décimas en el PIB trimestral, que es, en cualquier caso, superior a la décima de aumento cosechada en el primer trimestre. La evolución del PIB en el segundo trimestre está sesgada  al alza por la subida del IVA, que provocó un ‘efecto adelanto’ en muchas compras, tal y como ha reflejado  el último Informe de Ventas en las Grandes Empresas que elabora la Agencia Tributaria.  En particular en el segmento de venta de automóviles.
El impulso de la actividad económica en la eurozona tiene que ver, fundamentalmente, con la recuperación de las exportaciones tras un año 2009 que fue especialmente negativo, con una caída del comercio mundial de alrededor del 15%. La eurozona tuvo en junio un superávit comercial equivalente a 2.400 millones de euros, con unas exportaciones que crecieron un 5,2% y unas importaciones que aumentaron un 4,3%. El caso más espectacular, sin embargo, es el de Alemania,  que en el primer semestre del año ha registrado un gigantesco superávit comercial de 60.200 millones de euros, por encima de los 17.000 millones de Holanda y los 16.100 millones de Irlanda.
Para hacerse una idea de lo que significan esas cifras hay que tener en cuenta que en el mismo periodo España ha registrado un déficit comercial (diferencia entre exportaciones e importaciones) de nada menos que -21.300 millones de euros, ligeramente por debajo de los -25.600 millones de Francia, pero a una distancia considerable de los -11.200 millones de Italia.
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Secretos de la banca suiza al descubierto: los chanchullos del magnate inmobiliario Olenicoff 4 y 5


12/08/2010 | Michael Bronner | GlobalPost
Esta entre los estadounidenses millonarios que publica la revista Forbes todos los años. El magnate inmobiliario Igor Olenicoff, afincado en Estados Unidos, fue uno de los principales clientes de UBS antes de que se viera envuelto -voluntariamente o no- en las trampas urdidas por el banquero suizo Bradley Birkenfeld, en nombre de UBS.

(Nueva York, EEUU). Igor Olenicoff, dueño de Olen Properties, la potente compañía inmobiliaria californiana que levantó a partir de un edificio de 16 dúplex a principios de la década de 1970, es hoy uno de los nombres fijos de la lista Forbes 400 de los estadounidenses más ricos (el año pasado fue el número 236), con un patrimonio neto valorado en 1.500 millones de dólares.

A principios de 2001, Olenicoff cedió buena parte del control sobre una gran cantidad de dinero a un seductor banquero del que no había oído hablar hasta unos meses antes del acuerdo, cuando le llamo por teléfono a su oficina de Newport Beach. “La persona al otro lado me dijo ‘Hola, mi nombre es Bradley Birkenfeld’”, recuerda.

Birkenfeld trabajaba por entonces con Barclays, y Olenicoff tenía 200 millones de dólares en ese banco, en su división de las Bahamas. Había empezado a mover dinero a cuentas en el extranjero, “como medida de seguridad” durante la crisis financiera de principios de la década de 1990.

Olenicoff comenta que, tras presentarse, Birkenfeld le dijo que tenía información interna sobre unos cambios en Barclays Bahamas que pondrían en peligro sus cuentas. Birkenfeld iba a viajar a California por otros negocios, y estaría encantado de poder explicarle más a Olenicoff en persona.

Cuando Birkenfeld llegó a Newport, 
le dijo a Olenicoff que Barclays iba a cerrar sus negocios en Bahamas, y que esa información no era todavía pública, por lo que el millonario tendría que mover su dinero de sitio. Además, también le dijo que él se iba a marchar de Barclays y fichar por UBS, y le sugirió a Olenicoff que le confiase sus cuentas en su nuevo banco.

Olenicoff y su hijo, Andrei, volaron al poco tiempo a Ginebra para escuchar más. Se dirigieron a unas oficinas con amplias medidas de seguridad pero muy discretas, tan solo identificadas por una pequeña placa con el nombre del banco. Un guardia registró sus maletines, tecleó un código en un ascensor y les escoltó al interior.

Birkenfeld les dejó con un banquero 
sénior de UBS que les llevó a ver por encima la caja fuerte subterránea de la entidad. Olenicoff acordó después abrir una cuenta por 200 millones de dólares (155 millones de euros), con el dinero que tenía “como ahorro para la familia”.

Birkenfeld se convirtió en el ejecutivo de cuentas de Olenicoff. Los banqueros internacionales de UBS hacían sus negocios en persona, reduciendo al mínimo la correspondencia para no dejar pistas, por lo que 
Birkenfeld viajaba con regularidad a EEUU.

Olenicoff dice que eventualmente le dio a los banqueros y brókers de UBS el control total sobre sus cuentas de dinero y valores, entendiéndose que el dinero se invertiría a nombre de fondos corporativos en el extranjero, y no en el suyo propio. Crearon varias “estructuras” en Liechtenstein y Dinamarca al efecto. Olenicoff asegura que le dijeron que el dinero de esas cuentas no tendría que pagar impuestos hasta que lo ingresara en EEUU.

Un poco de relajación fiscal le supondría un gran alivio. A principios de 1994 y en los años siguientes, el 
IRS (la agencia tributaria de EEUU) había auditado sin cesar a Olen Properties, insistiendo en determinado momento que la compañía había ocultado 330 millones de dólares en un sólo año y que les debía 148 millones de dólares en impuestos atrasados.

En una entrevista concedida a GlobalPost, Olenicoff asegura que nunca había tenido problemas con el IRS en los 25 años de existencia de su compañía, pero que el IRS había empezado a hacer las auditorías basándose en acusaciones hechas por un antiguo empleado. Al final, el Gobierno llegó a un acuerdo con Olen para que pagase 272.024 dólares (210.871 euros). Pero para el IRS el caso no había terminado.

Hacia las 6 de la mañana de un día de finales de mayo de 2005, más de 30 investigadores del IRS irrumpieron simultáneamente en la casa de Igor Olenicoff, en la de su hijo y en las oficinas de Olen Properties. Los agentes se lo llevaron todo: ordenadores, correspondencia, correos electrónicos, extractos bancarios y una caja fuerte con documentos relacionados a sus cuentas en el extranjero.

Según Olenicoff, en todos los documentos aparecía el nombre de su ejecutivo de cuentas en UBS, Bradley Birkenfeld. 
“Bradley había insistido en que destruyese los documentos, pero no lo hice”. También había correos electrónicos cruzados entre Birkenfeld y otros empleados de UBS, y el millonario y a su hijo.

Poco después de enterarse de lo que había pasado, Birkenfeld viajo desde 
Suiza a California con uno de sus jefes en UBS para almorzar con Olenicoff. “Se mostraron preocupados por mí”, recuerda el empresario, que ahora desprecia abiertamente a su antiguo banquero.

“Bradley quiere que nos creamos que de repente encontró la luz y que se convirtió en un chivato. Pero la verdad es que me engañó”, denuncia el promotor inmobiliario, que insiste en que tanto Birkenfeld como otros empleados de UBS siempre le habían dicho que sus servicios eran legales.

Olenicoff se negó a cooperar con la fiscalía después de la redada, y sus abogados tuvieron que lidiar con el Gobierno de EEUU durante más de dos años. En diciembre de 2007 se declaró culpable de no declarar sus cuentas bancarias en el extranjero, y aceptó pagar 52 millones de dólares (40,3 millones de euros) en impuestos atrasados. Se enfrentaba a una condena de tres años de cárcel, pero no tuvo que servir ni un día.

Finalmente Olenicoff comenzó a cooperar voluntariamente con los 
abogados del Departamento de Justicia de EEUU. Tenían muchas preguntas que hacerle sobre un ex alto ejecutivo de cuentas de UBS llamado Bradley Birkenfeld.



Secretos de la banca suiza al descubierto: las actividades prohibidas de UBS

06:00h | Michael Bronner | GlobalPost
El 5 de octubre de 2005 el alto ejecutivo de la banca internacional Bradley Birkenfeld renunció a su deslumbrante puesto en la sede en Ginebra de la principal entidad bancaria de Suiza, UBS. El único motivo, asegura, fue que cayó en sus manos un documento interno que revelaba un plan detallado del banco para desprenderse de él si se parase la música en el dudoso baile de 20.000 millones de dólares de UBS con ricos norteamericanos.


(Nueva York, EEUU). El documento era un borrador interno del departamento legal deUBS que catalogaba como ilegales cierto tipo de actividades internacionales del banco en EEUU, a donde Birkenfeld y otros banqueros privados de la división de gestión de patrimonio viajaban con regularidad para captar clientes ricos.

El problema es que esa lista de actividades prohibidas por UBS contradecía los términos básicos del puesto laboral de Birkenfeld. El documento decía que los empleados no podían entablar negocios por temas relacionados con valores; no podían ofrecer la apertura de una cuenta o llamar sin cita previa para ofrecer servicios, y tampoco contactar a clientes en EEUU por teléfono, correo, e-mail, publicidad, internet o visitas personales.

Cuando Birkenfeld fue a ver a su jefe y pidió una explicación, éste le quitó importancia y el estadounidense se sintió molesto. Birkenfeld siguió tocando el tema en una serie de correos electrónicos dirigidos a Peter Kurer, el presidente de UBS, así como a otros altos ejecutivos.

Según una cronología de los eventos armada años después por los fiscales del Departamento de Justicia de EEUU (DOJ), Birkenfeld quizás aprovechó ese documento para fabricar su propia coartada. Tal y como demuestran unos documentos, UBS resolvió fuera de los tribunales el finiquito de Birkenfeld y una disputa que tenían por el pago de un bono. Finalmente, el alto ejecutivo recibió tras el acuerdo 575.000 francos suizos.

Pero Birkenfeld también había logrado un buen puñado de documentos internos dañinos para UBS, y voló con ellos a Washington, donde se reunió en secreto con fiscales del DOJ.

¿Qué le esperaba en EE UU? Potencialmente, un montón de dinero mucho mayor que los 575.000 francos suizos que logró de UBS.

La ley estadounidense reconoció en 1867 el poder excepcional de los informadores para exponer grandes fraudes, cuando el Congreso autorizó al Secretario del Tesoro a pagar recompensas a cualquiera con información susceptible de ser utilizada judicialmente contra “personas culpables de violar las leyes fiscales internas” o de confabular para ello.

En diciembre de 2006 el Congreso de EE UU y el presidente George W. Bush aumentaron aún más los incentivos a los chivatos, creando una oficina central de informadores en el IRS (la agencia tributaria), como parte de la ley del Tax Relief and Health Care Act.

Con la nueva ley, cualquiera que de un soplo documentado puede cobrar entre el 15 y el 30 por ciento de cualquier suma que recupere el fisco gracias a su información. Si se tiene en cuenta que el Tesoro de EE UU pierde hasta 100.000 millones de dólares al año por evasión de impuestos de sus ciudadanos en el extranjero, entre el 15 y el 30 por ciento de un gran caso de fraude puede significar una enorme cantidad de dinero. Además, la participación del chivato en el fraude ya no es un impedimento para recibir una recompensa, algo que sí era un obstáculo con la legislación anterior.

En resumen, la nueva Whistleblower Office del IRS está diseñada para atraer a los Bradley Birkenfelds que hay por el mundo.

No está claro si el departamento fiscal del DOJ recibió la información correcta. En la primavera de 2007, tres meses después de que Bush firmase la nueva ley y justo antes de la primera reunión de Birkenfeld con los fiscales, sus abogados en Washington pidieron garantías al Gobierno de que su cliente recibiría protección a cambio de su información.

En lugar de eso, el abogado jefe del área fiscal del DOJ, Kevin Downing, y su colega, Karen Kelly, intercambiaron una serie de e-mails en un tono sorprendentemente peyorativo con el que entonces era el abogado del banquero, David Dickieson. Kelly: “Deberías saber que basándonos en la información que has aportado hasta la fecha, consideramos a tu cliente un soplón, no un informador”.

Era una advertencia clara, aseguran abogados familiarizados con el modo en que Downing maneja sus casos. Los fiscales decían que no se hablaría de inmunidad total hasta que Birkenfeld mostrase todas sus cartas.

Y Birkenfeld se la jugó, mostrando a Downing, Kelly y un agente especial del IRS una pila de documentos de UBS a lo largo de tres sesiones maratonianas en la sede del DOJ en Washington, en junio de 2007. La fotografía que se logró componer fue la de una división dentro de uno de los mayores bancos del mundo que no solo incumplía abiertamente las leyes de EE UU, sino que además cubría su rastro.

Birkenfeld quería ayudar a los fiscales a pillar a sus ex jefes con las manos en la masa. Para ello facilitó una lista de teléfonos y direcciones de e-mail de los banqueros internacionales y altos directivos de UBS en Ginebra que viajaban a EEUU como parte de ese supuesto fraude. Conocer sus desplazamientos a EEUU y los clientes con los que se reunían era cuestión de unas cuantos pinchazos telefónicos, sugirió Birkenfeld.

Su abogado pidió urgentemente inmunidad ante una posible acusación futura contra Birkenfeld, pero el Gobierno de repente cambió las reglas del juego. La información interna que estaba aportando el banquero sobre el fraude tenía un valor incalculable, pero Downing quería aún más: los nombres de todos los clientes de Birkenfeld.

Sin embargo, había algunos secretos que el banquero estadounidense no estaba dispuesto a revelar, y fue entonces cuando se le empezó a derrumbar todo.
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Abran paso, somos los rusos



Todos los jueves, el diario El País suele incluir un especial de The New York Times. Es una selección de los mejores artículos del periódico más influyente de EEUU.
Como EEUU es el país más poderoso y el NYT es el diario más poderoso, entonces, ese suplemento tiene interés. Los artículos hablan sobre todo de Economía, pero también de tecnología, de curiosidades, de cultura…
Desde hace unos meses, todos los jueves hay otro especial. Es de noticias sobre Rusia. Es muy parecido al suplemento del NYT, pero tiene una diferencia: está mejor diseñado.
No sé a qué acuerdo habrá llegado El País con empresas rusas, pero si alguien está interesado en aparecer en España no es tanto que los españoles quieran saber qué pasa en Rusia, sino que los rusos quieren que sepamos lo que les pasa a ellos.
Leí un excelente artículo sobre los estragos de la droga en Rusia, otro sobre la vida y el tráfico en Moscú, y sobre infinidad de cosas más. Es un especial hecho con la misma profesionalidad que el del NYT. Son noticias escogidas.
La pregunta es: ¿quién está interesado en que esto aparezca? El gobierno ruso. ¿Y por qué? Por dar una buena imagen de Rusia.
No es un especial “bonito y rosa” porque algunas noticias que leí eran crudas como la de la droga.  Pero si está ahí todos los jueves (hoy en agosto, sale el de Rusia pero no el del NYT, al menos en provincias) es porque los rusos quieren contrarrestar el americanocentrismo.
En eso estoy de acuerdo. Admiramos lo norteamericano, pero hay tantos árboles made in USA que nos impiden ver el bosque del mundo. No sabemos qué está pasando en Rusia, en Zambia o en Kuwait. Tenemos además una visión muy americanocéntrica de la vida y del mundo.
Los rusos han comprado equipos de fútbol, periódicos, constructoras y toda clase de empresas por el mundo. Su poder está aumentando de nuevo. Tienen una poderosa industria aeroespacial, petrolera, gasística, atuomovilísitca, de maquinaria herramienta, de armas…
El país se está organizando poco a poco, después de los turbulentos años post-comunistas. Y dentro de cinco o diez años su poder será aún mayor. Y ya empiezan a mostrarnos su nueva imagen.
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México no es polvo y sandalias



México es uno de los países que sufre la visión peliculera del mundo que todos tenemos. La imagen de México en el mundo es de un país pobre y polvoriento, con gente en sandalias que atraviesa desiertos para trabajar en EEUU porque en su país se muere de hambre.
Esa imagen se debe a la ingente cantidad de películas norteamericanas que nos muestran ese contraste. Existe. Pero no se puede tomar a la parte por el todo.
La otra verdad es que México es una superpotencia. En el interior, hay estados muy ricos, donde el nivel de criminalidad es más bajo que en muchas ciudades norteamericanas. Es un país con más de 110 millones de habitantes, con una poderosa industria turística, unas bellezas naturales que se desconocen en Europa, y unas posibilidades de desarrollo ilimitadas.
Pero las películas americanas solo nos retratan la frontera polvorienta.
México es uno de los mayores productores del mundo. Ocupa el lugar 14 entre las economías mundiales. Es la fábrica de EEUU. Cerca de las fronteras con EEUU trabajan cientos de empesas maquiladoras, que reciben materias primas, y las convierten en productos de consumo sin pagar impuestos y solo para el mercadonorteamericano.
El PIB de México es uno de los más altos del mundo: 866.000 millones de dolares. La renta per capita es de 8.000 dólares por habitante y año, aún baja comparada con España, pero crece a un ritmo acelerado.
México es con Brasil y Argentina uno de los países que va a crecer más este año. Mucho más que España. En 20 años, habría que ver dónde están los dos países, y si seguimos teniendo una imagen tan tercemundista de México.
Un analista norteamericano llamado George Friedman pronostica en su libro “El mundo dentro de 100 años” que México será una de las diez potencias más descollantes del globo en las próximas décadas, aunque predice una guerra entre ese país y EEUU.
Sea como sea, ya va siendo hora de abandonar la imagen de polvo y sandalias.
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Secretos de la banca suiza al descubierto: clases para cazar multimillonarios


Secretos de la banca suiza al descubierto: clases para cazar multimillonarios

07:00h | Michael Bronner | GlobalPost
Paso 1: "El 31 por ciento de los millonarios están en Norteamérica", paso 2: En EEUU hay 222 y en Canadá 14. Estas son, según Bradley Birkenfeld, algunos de los datos que UBS daba a sus banqueros para conseguir a los mejores clientes. El banquero explica en esta segunda edición cómo la entidad les aleccionaba para saber dónde y cuándo podían contactar con los mejores clientes del mundo: los multimillonarios.

(Nueva York, EEUU). El bostoniano Bradley Birkenfeld irradiaba la seguridad que conllevan los privilegios. En su papel de banquero de altos vuelos internacionales para UBS, se movía fácilmente entre los hombres y mujeres más ricos del planeta. A ellos se dirigía precisamente para captarles como clientes del banco suizo UBS.
“Cualquiera que viviese en EEUU, esa era nuestra segmentación de mercado”, explica Birkenfeld en una larga e inusual entrevista. “No tenía que ser ciudadano estadounidense, podía ser un alemán viviendo en Nueva York o un italiano viviendo en Los Ángeles”.

Birkenfeld y el resto de sus compañeros en la división global de UBS de gestión de patrimonio buscaban como cliente a cualquiera con la obligación (y no necesariamente el deseo) de pagar impuestos en EEUU. “La gente entendía cuáles eran las ventajas”, dice sobre la confidencialidad que les ofrecían.
Los círculos exclusivos no le eran algo ajeno. Birkenfeld estudió en la Norwich University, en Vermont, la academia militar privada más antigua de EEUU. Tras su licenciatura, en lugar de seguir los pasos de la mayor parte de sus compañeros e ingresar en el Ejército, Birkenfeld regresó a su Boston natal y trabajó brevemente como agente de bonos. Al cabo de un par de años se fue a Suiza y allí se quedó. Tiene un MBA en la American Graduate School of Business.

Tras pasar por las oficinas en Ginebra de Credit Suisse y Barclays, Birkenfeld entró a trabajar en 2001 en UBS. Por aquellas fechas 
ya tenía suficiente experiencia como para saber que su división tenía tendencia a manejarse en el límite de la ley, si no en la propia Suiza, sí ciertamente en EEUU. “El secreto bancario suizo es análogo a la conspiración criminal. Así es como yo lo veo”, declara a GlobalPost.

Las normas relativas a la información de los bancos suizos se incluyen en tratados fiscales entre el gobierno de Suiza y de EEUU. Los contribuyentes de EEUU están obligados a marcar una casilla en su declaración de la renta (un simple “sí” o “no”) que pregunta si se tiene una cuenta bancaria en el extranjero. Birkenfeld y sus compañeros básicamente vendían un método para eludir eso: 
una forma de evadir impuestos a través de cuentas no declaradas, a menudo vinculadas a empresas y fundaciones fantasmas.

El equipo de banqueros internacionales de UBS no cesaba en su búsqueda de clientes con gran patrimonio, haciendo viajes trimestrales de prospección a EEUU, en donde 
el banco organizaba eventos que atraían a millonarios, como la regata de yates UBS Trophy en Newport, la feria de arte contemporáneo Art Basel de Miami, exposiciones de coches antiguos y otros acontecimientos pensados para reunir a la élite y conocer a potenciales clientes con “dinero nuevo”. 

Tal y como lo describe Birkenfeld, había muchos guiños y entendimientos implícitos en esas reuniones: una tranquila charla al margen, una cena tardía, una discreta presentación en un ordenador portátil encriptado... “Eran eventos de marketing VIP muy sofisticados”, explica Birkenfeld. También eran ilegales, al participar en ellos banqueros internacionales. Las Security Exchange and Investment Advisors Acts de 1934 y 1940 
prohíben a banqueros y brokers internacionales no registrados hacer negocios con clientes privadosen suelo estadounidense, bien sea en persona o de manera remota.

Según documentos entregados posteriormente por Birkenfeld al Departamento de Justicia de EEUU, el banco UBS estaba obsesionado con la riqueza norteamericana. Una
presentación en PowerPoint de UBS marcada como “Estrictamente privada y confidencial”, comienza señalando que “el 31 por ciento de los UHNWI [individuos con un valor neto ultra alto] están en Norteamérica”, seguido de un gráfico que señala el grupo objetivo de los banqueros suizos: “clientes clave” que valgan más de 30 millones de dólares.

Otra viñeta, titulada 
“Multimillonarios norteamericanos”, destaca que en EEUU hay 222 y en Canadá 14, lo que supone una riqueza neta combinada de 706.000 millones de dólares.

¿En dónde resulta más fácil captarles? En otra viñeta se incluye una lista con los 25 principales 
lugares de residencia de estas fortunas: Montecito, Aspen y Palm Beach,entre otros.

Birkenfeld solía llevar su caza aún más allá. Con una cuenta de gastos y de vuelos sin límites, los negocios también se mezclaban con el placer cuando había que seducir a los clientes potenciales. “Decía, por ejemplo, ‘¿Quieres ir a Wimbledon a comer y ver el partido?, ¿Quieres venir a la Oktoberfest y beber cerveza y ver mujeres bonitas? ¿Qué quieres hacer?’ Iba al festival de cine de Cannes, al de Venecia, al de Bangkok”.

Se había labrado buenos contactos con los organizadores de los principales eventos sociales, así que podía conseguir tratamiento VIP para él y para sus clientes. “En general simplemente gastaba el dinero del modo que me parecía adecuado”, explica. “No iba por ahí comprándole a la gente Rolex, pero 
si me gastaba 500 dólares en una comida, lo podía justificar”.

Birkenfeld también estaba bien remunerado: un sueldo de partida de 
180.000 francos suizos y un bono anual, que en su mejor año, según él, llegó a ser de un millón de francos suizos. Cuando estaba en casa, Birkenfeld conducía un BMW M5 y dividía su tiempo entre un lujoso piso en Ginebra y un chalé en la ladera del Matterhorn, en los Alpes suizos.

Podría decirse que la vida de Birkenfeld era más dulce que la de sus compañeros de banca internacional de UBS. La mayor parte de ellos tenían entre 200 y 300 cuentas, cada una de ellas con un promedio de un millón de francos suizos, explica Birkenfeld. Él, por su parte, llevaba muchas menos cuentas, unas 20 de clientes de EEUU y 20 de millonarios de otros países.
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España es la única gran economía europea que da miedo a sus propios empresarios.



La Informacion

06:00h | R.U.
Alemanes, franceses, italianos y británicos se muestran optimistas con la evolución de su economía, según las cifras de la Comisión Europea. Sólo los españoles temen que las cosas vayan a peor. La evolución del PIB y el paro parece darles la razón.

Si Alemania es la locomotora europea, España es el último vagón de este tren; o el menos del AVE que deberían ser las principales potencias del Viejo Continente. Nuestra economía es la única de las cinco grandes -Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y España- a la que suspenden sus propios empresarios y, además, la que va a cosechar peores cifras de PIB y paro.

Según el indicador de sentimiento económico que, mensualmente, elabora la Comisión Europea,
 los empresarios españoles son los únicos que desconfían de la marcha de su país. "España, donde el nivel de sentimiento económico es uno de los más bajos de la zona euro, registró una bajada de 1,2 puntos", señala el informe.

Todo lo contrario de Alemania, donde la confianza se ha recuperado en 4 puntos; Francia, con una subida de 2,6 puntos; Italia (1,7 puntos) y Reino Unido (1,4 puntos). Estos datos confirman las 
dos velocidades con que se está saliendo de la crisis económica en Europa: la rápida, capitaneada por el gigante germano, y la lenta, con España entre ellos.

Además, los datos parecen dar la razón al pesimismo. Por una parte, la evolución de la economía en los próximos meses van a ser negativa, lo que llevará a cerrar el año con una caída del PIB que oscilará entre el 0,3% que pronostica el Gobierno, y el 0,6% proyectado por otros organismos, como BBVA.

Los brotes verdes que ha querido ver el Ejecutivo en los últimos datos sobre la evolución del desempleo apenas son un espejismo, ya que 
a partir de octubre se prevé un fuerte aumento de desempleo que podría llevar a cerrar 2010 con una tasa de paro superior al 21%, frente al 20%.

No obstante, los principales motivos que esgrime el informe de la Unión Europea para explicar la desconfianza de los empresarios españoles son la caída del comercio al por menor, los servicios y la industria.

En cambio, se detecta una mejora de la confianza respecto al sector constructor, uno de los más golpeados por la crisis económica. Éste recibió ayer un pequeño balón del oxígeno por parte del presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, quien ha decidido
 levantar la mano en el tijeretazo dado a las infraestructuras y ha prometido anunciar un nuevo plan dentro de dos semanas, donde se verá que obras inicialmente aplazadas sí van a llevarse a cabo.

Sin embargo, el nuevo cambio de criterio del Ejecutivo -hace apenas dos semanas que presentó su último recorte en obra pública- ha sido seriamente castigado por los inversores y 
ha disparado el diferencial del bono español con el alemán, perdiendo así todo el terreno ganado con los test de estrés de la banca.

Parece que al mercado, como a los empresarios, les genera desconfianza los cambios de criterio y la falta de consistencia de la economía nacional.
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Secretos de la banca suiza al descubierto: La traición del banquero de UBS





07:00h | Michael Bronner | GlobalPost
Bradley Birkenfeld ha sido uno de los pocos estadounidenses con acceso a las llaves maestras de la banca suiza. Destapó tejemanejes de UBS, la principal institución financiera de este paraíso fiscal, y acabó con toda su división bancaria en EEUU. Pero también él tiene que pagar por lo que hizo. Hablamos con él en el inicio de una serie sobre los secretos de la banca suiza.


(Nueva York, EEUU). Nacido en Boston, el banquero de altos vuelos Bradley Birkenfeldtrabajaba para la principal institución financiera de Suiza, UBS, y ha tenido acceso al tipo de información bancaria secreta con la que sueñan las fuerzas de seguridad occidentales: datos sobre cuentas de terroristas, dictadores, traficantes de armas, padrinos de la mafia y ricos evasores fiscales que han confiando durante décadas en esa fortaleza de confidencialidad que promete la banca helvética.

Cajas fuertes subterráneas a prueba de bombas y sistemas de seguridad de alta tecnología son las trampas superficiales de la banca suiza, pero la piedra angular de la protección que ofrece a sus clientes es el
sistema de cuentas numeradas, cuya privacidad está totalmente garantizada. O eso es lo que pensaban.

En UBS, los nombres de los clientes y la información de sus cuentas está guardada de forma separada, en sistemas informáticos independientes y en
lugares secretos. Aunque unhacker de altísimo nivel lograse entrar en los archivos electrónicos del banco, identificar a quién pertenece una cuenta es literalmente una misión imposible: los nombres de los titulares y los números de las cuentas no aparecen en ninguna parte relacionados.

La única vulnerabilidad de UBS es algo tan poco vanguardista como el
viejo sistema de tarjetas que se puede encontrar en cualquier biblioteca local.

Al inicio de cada jornada, los banqueros privados se presentaban ante Birkenfeld, antaño director de la división de gestión de patrimonio de UBS, y accedían a unas cajas fuertes con código secreto para extraer sus “ficheros” (unas bandejas con tarjetas de papel de 4x5 que son el talón de Aquiles del secreto bancario suizo). En cada tarjeta confidencial figuran escritos en caracteres normales, sin ningún tipo de encriptado, el nombre del titular, su número de cuenta y el de sus cajas de depósitos, las tarifas que paga, su dirección particular y las
claves secretas (frases que tan solo conocen el banquero y el cliente y que son utilizadas para verificar su identidad por teléfono, como “Rosa y Águila”).

“Si fuese malvado... simplemente habría llevado mi bolsa del gimnasio, metido las tarjetas, salido por la puerta y me habría metido en un avión”, bromea Birkenfeld.

Se habría ahorrado un montón de problemas si lo hubiese hecho: 48 horas después de nuestra entrevista mantenida en enero, este fornido y energético banquero medio calvo tenía que presentarse en una prisión federal de Pennsylvania, su última parada en un
peligroso baile con la Justicia de EEUU.

En
junio de 2007, un cauteloso Birkenfeld estaba a punto de embarcar en un avión en el aeropuerto de Ginebra. No llevaba consigo tarjetas de clientes, pero sí numerosos documentos incriminatorios de UBS que se había quedado al dejar el año anterior su puesto como directivo del banco: correos electrónicos, manuales de formación, presentaciones en PowerPoint y listados telefónicos que detallaban la mecánica de un fraude masivo de impuestos.

De hecho, ya había empezado a trasladar parte de esos documentos a abogados privados en Washington D.C. En junio de 2007 estaba a punto de viajar para conocerles en persona. Caminando por la terminal, echó un vistazo a su reloj Audemars Piguet de 50.000 dólares (sólo se han fabricado 750, aclara), pero fundamentalmente lo que hacía era mirar por encima del hombro.

“Di por supuesto que me estaban siguiendo”, dice, refiriéndose a sus antiguos jefes en UBS. Una asunción lógica dado que los jefes de gestión de patrimonio de UBS están versados en multitud de estratagemas.

El banco había organizado
sesiones de formación para banqueros internacionales sobre cómo eludir los controles de seguridad del FBI y de la Aduana de EEUU cuando viajan con documentos bancarios sensibles; cómo ocultar información de clientes en PDA y en ordenadores portátiles encriptados, y otros sistemas de ocultación que no se suelen asociar con una forma honesta de hacer banca. Birkenfeld tenía PowerPoints que lo demostraban.

Los abogados del Departamento de Justicia de EEUU no sabían el nombre de Birkenfeld ni el del banco para el que trabajaba antes de reunirse con él. Tan sólo sabían que iban a recibir pruebas irrefutables: “Confiad en mí, os encantará este caso”, les dijo en un correo electrónico el abogado de Birkenfeld. “Quizás tengáis que viajar mucho a Suiza”.

La información que aportó finalmente Birkenfeld, primero al Departamento de Justicia y después al Senado de EEUU, desencadenó una
cascada de investigaciones penales y civiles contra UBS que en dos años acabó tumbando toda su división bancaria internacional en EEUU y forzó duras negociaciones al más alto nivel con el Gobierno de Suiza.

El banco tuvo que admitir que burló intencionadamente las leyes fiscales de EEUU y que defraudó al Gobierno, utilizando para ello a docenas de banqueros no registrados (entre ellos a Birkenfeld) que realizaron miles de viajes ilegales al país para facilitar la evasión de impuestos de sus clientes ricos. El fraude sirvió para ocultar unos
20.000 millones de dólares (15.100 millones de euros) en cuentas opacas no declaradas en Suiza, y UBS obtuvo por ello unas ganancias de cerca de 200 millones de dólares (151 millones de euros) al año.

Para evitar la persecución judicial y la eventual ruina, el banco aceptó pagar una multa de 780 millones de dólares (589 millones de euros) y, lo que resultó aún más polémico,entregar al fisco los nombres de miles de propietarios de cuentas estadounidenses, una traición que en Suiza es algo así como un pecado original. El acuerdo fue aprobado por el parlamento helvético en junio, lo que ha despejado el camino para la aportación de esos nombres y podría suponer aclarar miles de casos pendientes.

Eventualmente, el Gobierno suizo tuvo que ceder ante el peso de las evidencias acumuladas contra UBS, y en discusiones de alto nivel con el Departamento de Estado de EEUU acabó negociando para evitar que el principal banco helvético perdiese su licencia para hacer negocios con EEUU.

Mientras tanto, las investigaciones han sacado a la luz a unos 15.000 estadounidenses que evadieron al fisco (la mayoría de ellos titulares de cuentas sin declarar en UBS), y que han aceptado una oferta de amnistía del Gobierno a cambio de pagar miles de millones en impuestos y multas para evitar un juicio.

“Esto abre un enorme hueco en el secreto bancario”, afirmó recientemente el comisionado del IRS (equivalente en EEUU a la Agencia Tributaria) Doug Shulman. “Desde que existen las retenciones fiscales no hemos tenido acceso a las cuentas bancarias en Suiza, y ahora estamos cambiando toda esa dinámica”. Pero el que cambió realmente el juego fue Birkenfeld.

“Birkenfeld debe de ser considerado como uno de los mayores chivatos de toda la historia”, escribieron los editores de Tax Notes, un arcano e influyente diario del sector fiscal, en un artículo en el que designaban a
Birkenfeld como Personaje de 2009. “Él solo hizo que 2009 fuese el año en que el mundo finalmente se tomó en serio poner fin a la evasión fiscal”.

Nunca antes en los 150 años de historia de UBS un empleado había dado la espalda al banco, y parece ser que esta traición ha abierto las puertas para que el Departamento de Justicia estudie también las operaciones de Credit Suisse y HSBC. Alemania también ha logrado información interna, y en una ofensiva contra la evasión fiscal agentes de policía, fiscales e inspectores de finanzas registraron todas las oficinas de Credit Suisse en el país a mediados de julio.

Da la impresión de que la era del secreto bancario suizo está llegando a su fin, y que gran parte de ello se debe a Birkenfeld. Kevin Downing, el abogado del DOJ que encabezó la investigación contra UBS, reconoció dicha contribución.

“Tengo que decir que si el señor Birkenfeld no hubiese cruzado la puerta del Departamento de Justicia el verano de 2007 dudo que este enorme fraude hubiese sido detectado por el Gobierno de EEUU”, aseguró Downing ante un juzgado federal el año pasado, en un juicio en el que Birkenfeld se declaró culpable por un cargo relacionado con su participación relativamente menor en el fraude.

Sin embargo, en un giro que asombró a todo el mundo presente en la sala, Downing le dio de repente la espalda a su informador estrella. “Pedimos una condena de cárcel”, dijo al juez William Zloch, algo apenas visto en un caso de ese tipo (los chivatos casi nunca son perseguidos, y menos enviados a la cárcel). A continuación, acusó a Birkenfeld de engañar al Departamento de Justicia, intentando planear un complejo fraude mientras estaba cooperando con los fiscales.

Al poco tiempo, el juez Zloch condenó a Birkenfeld a tres años y cuatro meses en una prisión federal. En las imágenes de televisión se pudo ver a un tembloroso Birkenfeld salir literalmente corriendo del tribunal tras oír la sentencia.

El National Whistleblowers Center in Washington, que defiende a Birkenfeld, ha contactado con el presidente Barack Obama para pedir su indulto.

Sin embargo, a medida que se acercaba el día de su ingreso en prisión, el pasado 8 de enero, ni llegaba el indulto presidencial ni una última aparición de Birkenfeld en un programa de máxima audiencia de televisión logró ablandar al juez Zloch, que rechazó una última petición para retrasar su encarcelamiento.

Sentado en la suite de un hotel de Boston donde se realizó esta entrevista, Birkenfeld parecía triste pero desafiante. “
Cogí al mayor banco del mundo y los tumbé, y cogí al mayor Gobierno del mundo y expuse su corrupción, y me recompensan con la cárcel”, dice, entrecerrando sus profundos ojos azules. Aún así, “lo volvería a hacer de nuevo”, asegura.
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Con ustedes, el cómic de las empresas




José Sande y Carlos Calvo lanzaron hace meses dos cómics para explicar economía: el primero, sobre los fundamentos de la economía, y el segundo, sobre Bolsa.
Ha llegado el tercero. “La empresa en media hora”
Portada del comic.
Por fin, para todos aquellos que quieran conocer el ADN de las empresas, he aquí un cómic que lo explica en imágenes. El índice ha recogido lo más importante: la producción, los recursos humanos, el marketing, la calidad, la logística, la distribución, la administración… Hasta caben cosas tan modernas como la responsabilidad social.
Nada ha quedado fuera del tintero.
El autor del texto es José Sande. Y el maestro de las ilustraciones es Carlos Calvo. Se lanzan a aguas tan delicadas como explicar el just in time, que es la producción ajustada a los pedidos inventada por los japoneses de Toyota. Hablan de leyes económicas como la de Pareto, que hoy se usa para explicar la larga cola (Long Tail) en que se basan los negocios de internet.
Pueden encontrar más referencias en la página web
“La empresa en media hora”
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