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Camino de perfección

15.06.2010 Expansion
Dani Rodrik es un conocido profesor de economía de la Universidad de Harvard que, nacido en Turquía, pudo cursar estudios en esa prestigiosa universidad americana gracias al saneado negocio de su padre, una fábrica de bolígrafos protegida de las importaciones por los elevados aranceles turcos.
Por eso, reconoció con humor en una entrevista al New York Times que su brillante carrera como economista era resultado de la política de “sustitución de importaciones”; y es uno de los pocos economistas célebres que lleva años llamando la atención sobre la importancia práctica del llamado “Teorema del Second Best (“teorema del sub-óptimo” o, de forma más libre y esclarecedora, “teorema de las imperfecciones”).
Teorema del sub-óptimo
Como expuse tiempo atrás, el citado teorema fue formulado en 1956 por un economista canadiense, Richard Lipsey, en colaboración con otro australiano, Kevin Lancaster, cuando ambos investigaban sobre la teoría del comercio internacional en la London School of Economics. El teorema afirma que cuando una economía está sujeta a varias restricciones o imperfecciones que la alejan del ideal de una economía de mercado perfecta e impiden que alcance una situación de máxima eficiencia (esto es, un “óptimo de Pareto” o first best, en lenguaje económico), suprimir sólo una de tales imperfecciones –pero no todas– puede resultar contraproducente.

La idea le sobrevino a Lipsey como un “destello cegador” mientras estudiaba la teoría de las uniones aduaneras: si un país se incorpora a una unión aduanera movido por el deseo de abrir sus fronteras al comercio internacional y acercarse al ideal del libre comercio, puede sufrir una inesperada y perversa “desviación de comercio” hacia productores extranjeros ineficientes. En efecto, como en una unión aduanera sólo se suprimen aranceles respecto a otros países de la unión, pero no respecto al resto del mundo, los proveedores extranjeros tradicionales –por hipótesis, los más eficientes del mundo– pueden resultar desplazados, si no forman parte de la unión aduanera, por otros más caros exentos de arancel.
Así pues, como señaló Lipsey, un paso aislado hacia el ideal puede, en ocasiones, resultar contraproducente; y una medida o restricción alejada del ideal puede, a veces, resultar útil. Todo dependerá de las circunstancias concretas del caso, sin que resulte fácil generalizar.
Criterios de convergencia

Durante la negociación del Tratado de Maastricht nadie invocó, de forma expresa, el teorema del second best, pero la justificada insistencia de muchos en que sólo debían acceder a la moneda única aquellos países que cumplieran ciertos “criterios de convergencia” fue una sensata aplicación inspirada en el teorema. Por desgracia, sin embargo, las condiciones de acceso al euro –una tasa de inflación baja, un nivel moderado de déficit presupuestario…– no se formularon con la suficiente amplitud y rigor. En particular, no se establecieron –entre otras razones, por la dificultad de enunciarlas con precisión y, aún más, de cumplirlas– condiciones relativas a la competitividad y flexibilidad de las economías llamadas a compartir la moneda única. Una de las más trascendentales –relegada, además, porque la formuló, tardíamente, la delegación británica, enemiga declarada de la unión monetaria– fue la afirmación de que la renuncia al tipo de cambio como mecanismo de ajuste sólo era prudente para aquellos países que gozaran de un mercado de trabajo flexible y no fueran proclives al desempleo estructural.
Es cierto que en el año 2000, apenas iniciada la unión monetaria, los países de la Unión Europea se fijaron en la cumbre de Lisboa un ambicioso objetivo de reformas dirigidas a promover la competitividad de la economía europea. Pero casi ninguno –tampoco España– le dieron a esa “Estrategia de Lisboa” la trascendencia que tenía. Por eso, al calor de la bonanza que acompañó al nacimiento del euro, los problemas estructurales y la pérdida de competitividad cayeron en el olvido, como señalaba ayer en Financial Times el presidente Van Rompuy.
España y el euro

La experiencia de España como miembro del euro ha corroborado, por desgracia, la sabiduría del teorema del sub-óptimo.
La incorporación de España al euro fue, desde luego, un gran paso adelante. Pero la sustitución de la peseta por el euro fue una mejora parcial que no vino acompañada de otras reformas profundas que mitigaran los potenciales efectos perniciosos de la brusca caída de los tipos de interés que produjo nuestra integración en el euro. La consecuencia de esa mezcla fue un prolongado diferencial de inflación y un aumento de los costes salariales frente a Alemania que minó la competitividad de la economía española, hizo que los tipos de interés reales fueran negativos durante mucho tiempo y provocó una explosión del endeudamiento de familias y empresas cuyas secuelas todavía padecemos.
Para colmo de males, en otra paradójica manifestación del teorema del sub-óptimo, el gran dinamismo de las entidades de crédito españolas, muy superior a los de otros sistemas bancarios más anquilosados –como el de Alemania, Francia o Italia–, contribuyó a abaratar el tipo de interés de los préstamos hipotecarios y a alargar su plazo de amortización, lo que atizó la “burbuja inmobiliaria” y llevó a las entidades de crédito españolas a captar en los mercados internacionales esos cuantiosos fondos cuya refinanciación ahora nos está provocando tantos sudores. Una teórica virtud –un sistema bancario competitivo y eficiente– agravó, pues, los desequilibrios macroeconómicos.
La reforma laboral que mañana pondrá en marcha el Gobierno debe ser extremadamente ambiciosa y responder a las legítimas aspiraciones de las empresas, que son las que generan empleo. No sólo se trata de ganar credibilidad frente a las instituciones internacionales e inversores extranjeros llamados a financiar nuestras abultadas necesidades de financiación. Se trata también de lograr, con varios años de retraso, una de las condiciones esenciales para que un gran paso hacia el ideal –nuestra incorporación al euro– siga siendo una fuente de prosperidad.
Cuando a finales de 1988 el Gobierno de Felipe González se amedrentó a raíz de la huelga general que organizaron los sindicatos a favor de un “giro social”, cometió graves errores de política económica –entre ellos, una política fiscal expansiva y pro-cíclica– que desembocarían en la crisis de la peseta que se inició en septiembre de 1992. Por entonces, teníamos una moneda que, aunque “cutre” y de escaso prestigio, era susceptible de devaluación periódica, lo que hacía de ella una imperfección útil que compensaba las demás imperfecciones de nuestra economía. Pero desapareció definitivamente y ahora, integrados en el euro, debemos aspirar a la perfección.
En su reciente libro Economics Without Illusions (2009), otro economista canadiense mucho más joven que Lipsey, Joseph Heath, critica el injustificado olvido en que ha caído el teorema del second best e ilustra su contenido esencial con una metáfora turística: si el presupuesto no nos llega para un billete hasta Hawai, no debemos comprar uno que cubra el 90% del trayecto.
Ojalá que en el camino hacia la perfección que mañana anunciará el Gobierno no nos quedemos a mitad de camino.
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Para los de la Logse: así funciona la trampa de la deuda


de Jose María García-Hoz 
“Las cosas se están poniendo peor para la financiación de los bancos y empresas españolas, pero España no es insolvente”, afirmó Jonathan Tepper, experto de la economía española en Variant Perception, un empresa deanálisis en Londres. “Aunque podría llegar a una situación de iliquidez si los inversores no acudieran a las subastas de bonos.”

Con una deuda total del 115% del PIB además de un enorme déficit anual, Grecia tuvo un problema de insolvencia porque ya no podía generar más dinero para devolver sus deudas.
Con una deuda de la mitad que Grecia, pero con un déficit público similar, España ahora mismo no hace frente a una amenaza de quiebra. Pero sigue necesitando a los compradores extranjeros de bonos españoles que proporcionan financiación – concretamente, 50.000 millones de euros al final del verano- mientras el país se centra en recortar el déficit y mejorar la competitividad de las exportaciones.
Cuando los inversores extranjeros se  alejan, como muchos han hecho últimamente, España tiene que confiar en que sean sus bancos los que consigan fondos. Y como hasta los propios bancos españoles encuentren cada vez más difícil  pedir préstamos a sus colegas del mundo, se están dirigiendo al Banco Central Europeo como su prestamista de último recurso. 
Eso es lo que pasó en Grecia en las semanas anteriores a que tuviese que recurrir a la Unión Europea y al FMI en busca de ayuda. Al final, el resultado este círculo vicioso es un persistente incremento en los costes de los créditos que, al cabo del tiempo acaba por impedir hasta una  lenta tasa de crecimiento y empieza a ser lo que los economistas llamamos la trampa de la deuda”.
Landon Thomas Jr. International Herald Tribune (global.nytimes.com),miércoles 16 de junio de 2010,pag. 1
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Keynes nunca fue keynesiano

DESDE LONDRESJ. Jacks

Keynes nunca fue keynesiano



El confidencial 15/06/2010




Entre 1920 y 1929, la economía de EEUU creció sin límite, gracias en parte a que la Fed aumentó la oferta monetaria en ese período en un 62%. El crecimiento fue tan intenso que las empresas acumularon dinero como para financiarse con sus beneficios sin tener que depender del crédito de las entidades financieras.

Entre 1920 y 1929, la mayoría de los inversores en Bolsa lo hacían con “margin loans”. Sólo pagaban el 10% de la acción con su dinero. El otro 90% era prestado por las entidades financieras. Esto permitía invertir sin disponer de recursos. La desventaja era que las entidades podían exigir a los inversores la devolución de ese 90% en 24 horas.

Que las empresas se financiaran sin recurrir al crédito de las entidades no era aceptable. La Fed, en 1929, cerró el grifo de la oferta monetaria y las entidades empezaron a pedir a los inversores que devolvieran los préstamos. El resultado fue el “Jueves Negro” y la Depresión. Entre 1929 y 1933, el PIB cayó un 30%, la inversión un 90%, la producción industrial un 50%, la renta un 36% y el desempleo pasó del 3% al 25%.

En 1929, la economía mundial dependía de los dólares y los préstamos de EEUU. Los países en Europa estaban tan endeudados y con unos déficits comerciales tan elevados que cuando EEUU redujo sus importaciones y pidió el pago de sus préstamos, provocó la mayor crisis económica de la historia.

Para salir de la crisislos países hicieron lo que la ortodoxia de losPrincipios de Marshall recetaban: eliminar “obstáculos” para ajustar la oferta al descenso de la demanda. Los Gobiernos debían reducir su gasto, reformar el mercado de trabajo, volver al equilibrio presupuestario y aumentar los impuestos y la economía volvería a crecer.

Según esta versión ortodoxa, el desempleo se corregiría “por sí solo”. El desempleo y el consumo descenderían, pero el ahorro aumentaría. El aumento del ahorro llevaría a un descenso de tipos que estimularía más inversión y más empleo. El Gobierno no debía intervenir. Según el presidenteHoover, “la ayuda federal sería un anti-servicio para los desempleados”. El “mercado” lo arregla todo y volverá a su equilibrio. El resultado de aplicar estas políticas fue pasar de una crisis a una Depresión.

La propuesta de Keynes fue diferenteLa ortodoxia se equivocaba.Reducir salarios y recortar el gasto público agravaba la crisis. La solución era ajustar la demanda a la oferta con el estímulo fiscal público. Pedir el recorte de salarios sentado en una Cátedra en Oxford no era lo mismo que viajar a EEUU y ver los efectos de 1929 en primera persona.

Para Keynes, en una crisis, la pérdida de empleo llevaba a un descenso del consumo. Como resultado, las empresas no invertían y las entidades financieras dejaban de prestar. Si las empresas no invertían, más trabajadores perderían sus trabajos, el consumo descendería aun más…. Keynes creía que, como decían los “clásicos”, la economía alcanzaría al final su equilibrio, pero en el camino se habría cargado millones de empleos.

En 1933, influido por Keynes, Roosevelt empezó el primer New Deal(“tuve una gran conversación con Keynes y sus ideas me gustaron inmensamente” diría Roosevelt a Felix Frankfurter). Este Plan junto con la reducción de la jornada laboral y la Orden Ejecutiva 6102 permitieron que para 1934, la economía creciera un 10%, un 8.9% en 1935, un 13% en 1936 y un 5% en 1937. Para noviembre de 1936, el PIB había recuperado el nivel de 1929. En 1937, el desempleo se había rebajado al 9.8%.

Pero en 1936 la Fed, temiendo que las reservas de las entidades financieras causaran “una expansión injuriosa del crédito”, procedió a doblar los requerimientos de reservas con el efecto negativo en la confianza y la recuperación. El resultado fue una segunda mini-Depresión de la que EEUU sólo salió con la Guerra Mundial. 

Keynes probó que el mercado no siempre soluciona los problemas ni siempre reparte adecuadamente los recursos y que cuando el sector privado se “retira” de la economía y deja de consumir, el Estado debe intervenir y endeudarse para mantener el empleo.

Ahora bien, Keynes no dijo que el sector público debía intervenir continuamente en la economía. Keynes no fue partidario de la intervención pública per se. El Gobierno era responsable de las crisis por su connivencia con el sector financiero y no debía intervenir, salvo en las crisis para evitar tasas de desempleo superiores al 10%, ya que el descontento llevaría a huelgas, al fin del capitalismo, de la democracia y a la aparición del Socialismo.

Keynes, en 1929, no era de “izquierdas”. Según David McCord Wright, sus ideas eran tan conservadoras que un líder tory podía usar su Teoría General y para Peter Drucker, Keynes sólo buscaba acabar con los sindicatos. De hecho, Keynes detestaba al Partido Laborista, llamaba “sectarios” a sus miembros y calificaba al Socialismo como “hacer frente a los problemas actuales con equivocaciones dichas por alguien hace un siglo”. Para Keynes,El Capital era “un libro erróneo y sin aplicación en el mundo moderno”.

¿Habría apoyado Keynes hoy el gasto público para salir de la crisis? Quizás si o quizás noKeynes apoyó el gasto en 1933 por el temor al Socialismo. El contexto actual no es el mismo. La quiebra actual de nuestra economía no tiene nada que ver con Keynes. Tiene que ver con un modelo territorial creado en 1978, con un deterioro educativo, con una política diseñada por un Banco Central a semejanza del crack del 29…y con una adhesión a una Unión Monetaria que en 1999 se sabía que llevaba a España a la ruina.

En 1919, Keynes negoció el Tratado de Versalles por el lado ingles. Keynes discrepaba con las condiciones que el Tratado imponía a Alemania. Creía que no tenían fundamento económico y que llevarían el país a la ruina. Keynes dimitió de su cargo y explicó por qué Alemania acabaría arruinada, tal y como pasó. ¿Algún economista español tuvo la misma decencia de exponer la verdad de las consecuencias de la entrada de España en el Euro?

Keynes, como cualquier persona, fue un hombre de contradicciones (“especulador” que invirtió en Bolsa £30.000 del King’s College, experto en intrigas, lo que le llevaría a ser llamado “pozzo”) y se equivocó en muchas de sus ideas, pero nunca fue un “Keynesiano”, como algunos lo entienden hoy día. Nunca apoyó el dispendio ni el endeudamiento público. Tampoco la intervención contínua del Gobierno en la economía. Lo que propuso fue la intervención “quirúrgica” y limitada en el tiempo para evitar que el desempleo llevara al Socialismo.

Keynes analizó la economía desde un nuevo punto de vista, el de los desempleados. En vez de hacer lo que hasta entonces hacían los economistas (elaborar modelos sobre una realidad que no existía) Keynes estudió la realidad de las personas sin trabajo. Cuando los libros de Economía hablaban de “tasas” o “capital”, Keynes hablaba del Empleo.

Algunas ideas de Keynes, no lo que algunos dicen que dijo, están vigentes.Keynes nos recuerda que las políticas “ortodoxas” de reducir el gasto público o reformar el mercado laboral sin actuar sobre las verdaderas causas de las crisis no solucionan nada. Keynes nos recuerda que los ciudadanos tienen el poder para decidir su futuro, no el “mercado”. Keynes nos recuerda que el papel fundamental en la economía es el de los empresarios y que el Gobierno sólo debe intervenir en casos puntuales.

Estamos cerca de las vacaciones. Vendría bien a algunos analistas económicos y políticos que leyeran primero a Keynes para comprender quién era (y qué no era) antes de calificar cualquier idiotez política como “Keynesiana”.  Keynes no se lo merece.


NOTA en el foro :
la intencion del articulo es explicar quien era Keynes y que pensaba, mas que nada por el cansancio que supone escuchar hablar de Keynes a gente que nunca lo han leido.

Una parte de los politicos hablan de "politicas Keynesianas" para justificar el despilfarro. Si Keynes viera estas politicas con su nombre, no le haria ninguna gracia.

La otra parte de los politicos critican el gasto como "keynesiamo" cuando Key
nes nunca dijo que tirar el dinero fuera una medida acertada.

Todo el mundo habla de Keynes para justifucar gastar o no gastar cuando Keynes dejo muy claro cuando un Gobierno debia intervenir en la economia y cuando no [casi siempre].

Hola drizzt

las crisis "gordas" no son por casualidad, ni la del 29, ni la del 2000 ni la del 2008.

Los BCs saben perfectamente cuando se esta "cociendo" una crisis, la permiten, la fomentan y la estallan para beneficio de unos pocos, crisis tras crisis.

El modelo es siempre el mismo, solo cambian los medios para provocarlas.

Hola Suave

la Fed como el BCE son culpables en parte de esta crisis pero no los unicos.

Hola Libertador

solo he expuesto lo que Keynes decia. Personalmente detesto el dispendio publico.
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Si debes mil millones, el problema es del banco

de Jose María García-Hoz 

España debe tanto dinero a los bancos franceses y alemanes que estos y sus gobiernos deben encontrar una solución que evite la suspensión de pagos… Por su parte, los españoles deben aceptar que son un 20 0 25 por ciento más pobres que hace dos años.
Creoque fué Keynes el primero que dijo que si debes un millón al banco tienes un gran problema, si le debes mil millones, el problema es del banco.
España está en la segunda opción: debe tanto dinero a los bancos alemanes y franceses que son ellos los que tienen problemas. Según los datos publicados el domingo 13 por el Banco Internacional de Pagos si, por las razones que fueran España suspendiera pagos (entrara el defol, que dicen los argentinos) a continuación quebrarían los principales bancos de los dos mandamases de la Unión Europea.
Algunas cifras que tomo de la edición europea del  WSJ. Los bancos han prestado 248 mil millones de dólares a empresas y familias españolas, mientras que los créditos alemanes, 202 mil millones de dóalraes, están concentrados en bancos españoles. En total la deuda española, pública y privada, con bancos estranjeros suma 727 mil millones de dólares.
En el caso del sector público, los bancos franceses tienen en su barriga 48 mil millones de dólares en préstamos/títulos españoles, mientras que los alemanes cargan “solo” con 33 mil millones de dólares.
En eos datos no se cuentan las emisiones de bonos, letras y demás instrumentos financieros emitidos por empresas, bancos, Estado y Autonomías españoles que  se encuentran en poder de inversores internacionales no bancarios (empresas de seguros y diferentes tipos de fondos de inversión).
Así las cosas el escenario se puede visualizar como una partida de mus: la gran baza en manos de los deudores españoles es amenazar con el defol; por su parte, los acreedores tienen un triunfo no pequeño: si no vas pagando lo que debes, no te presto más dinero, que necesitas para vivir. De hecho, de entre todos los miembros de la UE, España será este año el que emitirá más deuda, para pagar intereses/amortizaciones de la deuda viva y para financiar su inmanejable déficit público. En este momento, por los mercados financieros internacionales circulan 177 mil millones de dólres de deuda pública española
Como cualquiera de las dos posiciones podrían calificarse de armas de destrucción masiva, los jugadores no tendrán más remedio que entenderse. Creo que el proceso será similar a lo que han estado haciendo los bancos españoles con sus deudores inmobiliarios obligando a la reducción de gastos, empezando por los de personal, aceptando activos en dación de pago, amenazando con el acogotamiento financiero y, en definitiva, quedándose con la empresa. Según la prensa alemana esta misma semana los gobiernos acreedores se reunirán en Bruselas para diseñar el plan de ayuda a España: igual que cuando los bancos acreedores se reunían para ver como salvar (y salvarse) a Colonial o a Urbis de la quiebra.
El problema es que el Gobierno (que hasta el mes de mayo no se enteró de lo que le venía encima) no sepa explicar a la sociedad el lío en el que estamos metidos y que la única salida consiste en reconocer que somos un 25 o 25 por ciento más pobres… Porque si no lo entiende, las revueltas callejeras griegas pueden quedarse pequeñas.
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Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible

DESDE LONDRESJ. Jacks

Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible



@J. Jacks - 08/06/2010 06:00h
El Gobierno cree que con reducir el despido, un mínimo recorte de gastos y aumentar impuestos, todos los males habrán acabado. Con la reforma laboral, las empresas contratarán de nuevo, el Estado colocará toda su deuda, el PIB crecerá…¿Cuándo se percatarán de que se necesitan soluciones más profundas?

El punto de partida da pavor. Tras una década de descontrol político-regulatorio-financiero a nivel europeo (mundial), Estados y entidades financieras de la UE han llegado a un punto en el que el modelo de crecimiento de la década anterior (más deuda) ya no es posible. 

Las medidas de liquidez del BCE (442.000 millones de euros “gratis” en 2009) evitó una primera quiebra de deuda soberana, pero no solucionó los problemas estructurales de Estados, familias y empresas. Las familias ya están suficientemente endeudadas y no pueden hacerlo más. Las entidades prefieren “aparcar” 299.471 millones de euros en el BCE antes que prestarlo a las empresas que tienen proyectos viables.
En este contexto, el “mercado” lleva semanas avisando al Gobierno de sus problemas. El primero de ellos es que el Estado ya está endeudado y se endeudará aun más, 546.220 millones de euros hasta 2013, según Bank of America:


Y España compite con 2,2 billones de euros de deuda que la UE necesita colocar en 2010.




Al “mercado”, que el Gobierno diga que la sostenibilidad de deuda no corre peligro, le da igual. El “mercado” sabe que existen tres límites que la deuda no puede sobrepasar:
a) no es posible que la deuda crezca más que el PIB nominal.

b) no es posible que la deuda incumpla la “Regla Pablo Guidotti”, que la deuda que vence en los próximos 12 meses crezca mas que nuestras reservas en moneda “fuerte”.
c) no es posible que el PIB crezca menos que la tasa de interés real, la clásica y ortodoxa restricción presupuestaria de la deuda.

El “mercado” intuye que España no podrá pagar la deuda que vence en los próximos doce meses y por eso los vaivenes en la Bolsa. Ni losPrimary Dealers ni EEUU pueden hacer nada. El Plan del Ecofin no sirve si España no coloca su deuda en el primario, porque el BCE no podrá comprarla en el secundario (salvo patada al Tratado de la Unión, total una más).

Ante esta situación, reformar el mercado laboral no es la solución. ¿Hace falta una reforma laboral? Sí, pero no la que parece que se propone. El coste del despido se puede reducir, pero no soluciona la raíz del problema para las empresas: la imposibilidad de vender sus productos y la dificultad para obtener crédito y cobrar las deudas.

Según el Banco de España, el consumo privado crecerá el 0,2% en 2010 y el 1% en 2011. Con estas cifras, el 80% de las empresas sobran. Con unoscostes laborales crecientes y unos índices de competividad que siguen empeorando, las empresas no pueden competir en el exterior. Abaratar el despido mejora la productividad, pero no toda mejora de productividad implica aumento de competitividad.




Las empresas llevan desde 1999 perdiendo competitividad con respecto a Alemania. En parte por el euro, en parte por la falta de cualificación desde las Universidades, en parte por la falta de “nichos” de mercado, en parte por la ausencia de grandes empresas... Sin poder devaluar, la manera de recuperar competitividad es reducir en un 30% los salarios.
El Gobierno también propone reducir gastos e inversiones públicas. Con un sector público que es el 19% del PIB, la reducción del gasto impactará negativamente sobre el PIB en el corto plazo. Rebaja de salarios y del gasto implican menos ingresos públicos. Descenso de los ingresos implicará nuevo aumento de impuestos.

Como Barro explicó, las familias, al final, se comportan racionalmente. Modificarán sus expectativas si creen que el Gobierno aumentará los impuestos y ahorrarán más.


Los Balances Sectoriales indican que cada Sector (público, privado y exterior) pueden tener un déficit o superávit (según las familias ahorren más que consuman, el Estado ingrese más que gaste o las importaciones sean más que las exportaciones) pero deben cumplir que:
Balance Financiero Sector Privado + Balance Fiscal – Balance de la Cuenta Corriente = 0




En España, con una Balanza Corriente deficitaria (17.439 millones de euros de enero a marzo) no puede ser que las familias ahorren y el Estado no se endeude. No puede ser que el Estado ahorre y que las familias no se endeuden. Estado o familias deben endeudarse.

Como resultado, cuanto más recorte los gastos el Gobierno, dado que las familias no se van a endeudar más, más crecerá la deuda pública. 

Hay que aplaudir los recortes de gastos superfluos, pero si no se actúa sobre las causas que han provocado que nuestra economía llegue a la situación actual, ni una reforma laboral ni una reducción de gastos solucionarán nada.

Las soluciones son claras: o el consumo (deuda) de las familias aumenta, o se reza para que “nuestro” presidente Obama continúe prestando al BCE, o el Estado suspende pagos.

Pero lo que no puede ser, no puede ser. Que el Estado deje de endeudarse, que las familias paguen sus deudas, que las empresas no despidan más trabajadores, que no aumenten los impuestos…todo ello al mismo tiempo y con estas reglas de juego de la UE no puede ser y además es imposible.

Ustedes eligen.
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Tiendas que compran oro: cómo funcionan


Las tasaciones que realizan están muy por debajo de los precios oficiales de mercado


La crisis ha puesto de actualidad pequeños negocios populares que trabajan con el trueque. Montes de piedad, tiendas que compran objetos de segunda mano y, cada vez más, los comercios que adquieren oro, conocidos como "Compro Oro". Las "personas-anuncio" que portan mensajes sugerentes impresos en cartón, como "dinero fácil e instantáneo", inundan las calles de las principales ciudades españolas. Su objetivo es atraer a ahorradores con alguna joya de valor y mucha necesidad de liquidez. Tal y como publicitan, realizan las tasaciones de los objetos de forma rápida y permiten conseguir dinero con premura. No obstante, sus valoraciones están muy por debajo de los precios oficiales de mercado.
  • Por GRACIA TERRÓN
  • 1 de junio de 2010

Cómo funcionan

- Imagen: La.blasco -
La situación de debilidad económica y de empobrecimiento que sufren muchos hogares favorece que numerosas familias busquen y analicen mil y una fórmulas para conseguir capital. Una de las opciones más populares es acudir a los establecimientos de "Compro Oro", centrados en la adquisición de joyas elaboradas con este preciado metal. Son negocios no regulados por ley, cuyo funcionamiento es sencillo: compran oro a particulares, para después reciclarlo y volverlo a poner en el mercado, a un precio muy superior al coste que han pagado. Adquieren todo tipo de joyas: anillos, pulseras, relojes y collares, entre otras.
Los establecimientos más frecuentes son las oficinas a pie de calle, casi siempre situadas en las vías más importantes de las grandes ciudades. Los interesados pueden acudir a ellas para empeñar sus piezas de oro. El proceso se inicia con la cumplimentación de un cuestionario con todos los datos personales del interesado: nombre, apellidos, dirección postal, correo electrónico y número de teléfono. Tras recoger las joyas, el establecimiento realiza el proceso de tasación y, una vez concluido (un par de días), se pone en contacto con el potencial vendedor para comunicarle la cantidad que le ofrece por sus piezas. Si éste acepta, sólo tendrá que acercarse a la oficina para que le entreguen el dinero acordado. En caso contrario, la entidad le devolverá las joyas en el mismo estado en que las entregó.
En estos establecimientos, una pulsera de 10 gramos podría reportar 234,80 euros
En los últimos años ha habido tal fiebre del oro, que se han puesto en marcha nuevos establecimientos de este tipo en Internet, sin oficinas físicas. Estos dan la posibilidad a sus potenciales clientes de recoger las piezas en sus domicilios para después tasarlas y proponerles la oferta pertinente. Si se acepta, la compañía se compromete a enviar el dinero en un plazo de 24 horas.

Las tasaciones

Para calcular el valor de las piezas de oro, estos establecimientos tienen en cuenta dos aspectos: la pureza y el peso de la joya.
La pureza del oro se refiere, en esencia, a dos tipos de activos: unos cuya pureza es de 999 milésimas, que son los de mayor nivel de pureza posible, y los de 750 milésimas.
En cuanto al peso, las piezas se catalogan según sus quilates. En el mercado pueden adquirirse joyas de 9, 10, 12, 14, 18, 20, 22 y 24 quilates. Las más famosas y cotizadas son las de 18 y 24 quilates.
Pese a que el mercado del oro es transparente, ya que cotiza a diario en Londres, los precios que establecen estas tiendas difieren mucho de la cotización de esta plataforma. La justificación está en las altas tasas de intermediación y corretaje que aplican.
Al no ser un negocio regulado, los precios son dispares. En comprooro.com valoran el gramo de oro de 24 quilates a 23,48 euros. Si tiene 22 quilates, 19,56 euros. El gramo de 18 quilates lo pagan a 16,01 euros, el de 14 quilates a 12,48 euros, el de 12 quilates a 10,67 euros, el de 10 quilates a 8,89 euros y el de 9 quilates a 8 euros. De acuerdo con estos parámetros, una pulsera de 10 gramos podría reportar 234,80 euros.
Estas tiendas pagan el oro más de un 30% por debajo del precio del mercado de Londres, donde este metal cotiza a diario
Estas valoraciones distan bastante de la cotización del mercado regulado de Londres. En él, el precio del metal precioso se estima en onzas (equivalente a 28,34 gramos). Tras la revalorización de los últimos meses, la onza de oro cotiza a 1.200 dólares. Sin embargo, según la ecuación que aplican las tiendas, si el gramo de 24 quilates (el de mayor pureza) se paga a 23,48 euros, la onza de oro costaría 665,42 euros, unos 811 dólares. Es decir, estas tiendas pagan el oro más de un 30% por debajo del precio del mercado londinense.

A quién interesa

Vender oro a estos establecimientos puede ser de gran ayuda para familias con una necesidad apremiante de conseguir liquidez. Interesa, sobre todo, a personas con joyas sin valor sentimental, que no echarán de menos las piezas.
No obstante, no conviene acercarse a estos establecimientos con la idea de recurrir al oro como inversión rentable. Salvo que se tengan las piezas desde hace mucho tiempo, es raro conseguir revalorizaciones al recurrir a la venta de joyas a través de estas empresas.

¿Subirá más el oro?

En los últimos ocho años, lu cotización del oro se ha multiplicado por cuatro. Ha pasado de comprarse a 300 dólares la onza, a superar los 1.200 dólares hace tan sólo unos días. Esto se debe a que los inversores han buscado una protección contra la devaluación de las divisas, ya que el oro protege contra la inflación y es un activo que, durante miles de años, ha representado al dinero por excelencia. El ascenso del oro se debe, además, a la necesidad de los bancos centrales por emitir moneda en esta crisis: cuanto más dinero se imprime, más se revaloriza este metal.
Incluso es probable que suba más mientras persistan las incertidumbres económicas actuales y continúe la necesidad de inyectar liquidez en el sistema.

No sólo en España

La proliferación de las tiendas "Compro Oro" no es exclusiva de España, sino que son negocios muy bien asentados en países como Alemania o Francia.
Una vez que adquieren las joyas, estas tiendas inician el proceso de derretir y refundir el oro. En la mayoría de los casos, se consiguen lingotes o monedas, que se ponen en el mercado como objetos de inversión. Por eso, recuperar las joyas es difícil cuando se recurre a estas empresas. Por lo general, funden el oro pasado un periodo de 10 días. Además, aunque no es un negocio regulado, estas tiendas tienen que declarar ante la Policía las joyas que adquieren de manera periódica. La función de estos controles es evitar el blanqueo de dinero y el fraude.




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"Grecia es la punta del iceberg, los bancos de España están repletos de deudas incobrables"

NOTA DE VRedondoF: Todos los dias hay noticias .. hay advertencias abajo copio la Fabula "el Pastor y el Lobo" , en ella el Pastor gritaba que viene el lobo para divertirse ... lo malo es que en este caso no son mentiras , son realidades , me temo que al igual que los vecinos del pueblo del lobo , aqui a los ciudadanos ya le han dicho tanto que viene el lobo ... que ya no hace efecto y si no lean todos los dias lo que hacen nuestros politicos ( un ejemplo de hoy "S&P ADVIERTE QUE EL DÉFICIT DE LAS CCAA SERÁ EL PEOR DE SU HISTORIA " )
Ep - 01/06/2010 16:13h
"Grecia es la punta del iceberg, los bancos de España están repletos de deudas incobrables"Nouriel Roubini
El economista y profesor de la Universidad de Nueva York Nouriel Roubini ha alertado hoy de que la crisis de la deuda soberana podría, en el peor de los casos, provocar "la desintegración de la moneda única" o hacer que una "ola de impagos desordenados desbarate el sistema financiero y precipite una nueva recesión".

En un artículo conjunto en 'Financial Times' con el director administrativo de investigación de mercado y estrategia de Roubini Global Economics, Arnab Das, el economista apunta también que, "en el mejor de los casos", la recuperación en Europa "se resentirá" y el colapso del euro "afectará al crecimiento de sus principales socios comerciales".


El economista recuerda, en un momento en que todos los gobiernos están socializando las pérdidas privadas e intentando impulsar la demanda, que la deuda pública es "en ultima instancia "una carga privada", ya que los gobiernos sobreviven fiscalizando la renta y la riqueza privada o mediante el impuesto sobre el capital. "Al final, los gobiernos también deben desapalancarse o, de lo contrario, la deuda pública explotará, precipitando nuevas crisis más profundas de los sectores público y privado", añade.


Roubini destaca que esto ya está sucediendo en "la primera línea de la crisis, la deuda soberana de la eurozona". Así, subraya que, aunque Grecia ha sido "la primera en caer por el precipicio, Irlanda, Portugal y España están cerca". Además, añade que Italia, aunque aún no tiene problemas de liquidez, afronta riesgos de solvencia, Francia y Alemania sufren crecientes déficit y Reino Unido ya está empezando a hacer recortes en el presupuesto. "Con el tiempo, EEUU también tendrá que llevarlos a cabo", agrega.


Asimismo, incide en que la zona euro ha ofrecido una lección sobre "cómo no responder a una crisis" y critica que, tras muchas vacilaciones y negativas sobre Grecia, los países orquestaron una "abrumadora muestra de poder" con su plan de rescate de 750.000 millones de euros, que mejoró la confianza durante un día, pero que se saltaba las reglas del juego.


Por este motivo, Roubini reclama "un solución global" a este problema mundial, en vez de "respuestas locales balcanizadas". Así, propone que los países de la eurozona actúen juntos para "desregular, liberalizar, reformar el sur y fomentar la demanda en el norte para restaurar el dinamismo y el crecimiento". También flexibilizar la política monetaria para prevenir la deflación y mejorar la competitividad e implementar mecanismos de reestructuración de la deuda soberana para limitar el riesgo moral derivado de los rescates.


Asimismo, recalca que hay que hacer frente a un problema de solvencia que exige "mucho trabajo" y del que Grecia no es más que "la punta del iceberg", ya que los bancos de España y del resto de Europa "están repletos de deudas incobrables". Además, insta a acelerar una "reforma radical del sector financiero", ya que la mayoría de las propuestas hechas hasta ahora son "insuficientes e irrelevantes".


Por último, insiste en la necesidad de restaurar la "sostenibilidad fiscal" y apuesta por reequilibrar la economía global. "Los países deficitarios tienen que aumentar sus ahorros e inversión; las naciones excedentarias deben estimular el consumo", concluye.


EL PASTOR Y EL LOBO
Un pastor estaba guardando su rebaño no lejos del pueblo, y pensó que sería divertido asustar a los vecinos diciendo que los lobos atacaban al rebaño. En consecuencia, empezó a gritar: "¡Que viene el lobo! ¡El lobo!", y cuando llegaron a toda prisa los vecinos, él se rió de sus temores. Repitió la broma varias veces, y los campesinos una y otra vez vieron que habían acudido a la carrera inútilmente.No obstante, un día, vino el lobo realmente y el pastor gritó: "¡Que viene el lobo! ¡El lobo!", lo más fuerte que pudo. La gente del pueblo estaba ya tan acostumbrada a oírlo que nadie le hizo caso ni corrió en su ayuda. Y el lobo, sin encontrar resistencia, pudo comerse todas las ovejas.
Moraleja: A un mentiroso no lo cree nadie ni cuando dice la verdad.  
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El hombre más listo del mundo

DESDE LONDRESJ. Jacks

El hombre más listo del mundo




@J. Jacks - 01/06/2010 06:00h
- ¿Qué programa de noticias ve usted para saber lo que ocurre?
- Ninguno.
- ¿Ninguno? Y entonces, ¿cómo se entera de lo que pasa cada día?”
- ¿Para qué voy a ver las noticias hoy si desde hace tiempo sé qué pasara mañana, el mes que viene y dentro de seis meses?
En 1995, Robert Rubin era asistente especial para la Política Económica y el “hombre más listo del mundo”. El presidente Clinton le propuso un reto: ¿Cómo podía EEUU crecer año tras año, sin crear inflación, manteniendo la hegemonía del dólar, colocando su deuda en el mercado, aumentando la “riqueza” de las familias y evitando que China se convirtiera en la primera potencia mundial, todo ello al mismo tiempo?. 
Rubin encontró la solución: globalización y desregulación financiera: importación de productos baratos y déficit comercial financiado por un superávit de capital. La parte financiera la pondría la reserva Federal y la parte comercial la UE y China.
La tarea no era fácil. La Sra. Born se empeñaba en investigar los derivados por lo que se decidió "acabar" con ella. Greenspan, Rubin y Levitt pidieron al Congreso americano una moratoria en la introducción de la regulación propuesta por Born. En abril de 1999, aburrida, dejo su puesto. En 2000, se firmaba la vía libre a la desregulación.
El segundo problema era crecer sin la inflación. Fue fácil convencer a China (Asia) y a Alemania a que se unieran a la globalización y a que exportaran sus productos a precios bajos. Estados Unidos abrió su mercado y forzó el nuevo GATT. Alemania y China pensaron que Clinton se había vuelto loco. Exportar todo lo que quisieran a EEUU era una bendición. Ni Alemania ni China vieron que eran parte del plan de transferencia de riqueza desde Europa y Asia hacia EEUU. A cambio de productos reales, Alemania y China recibían dólares creados a voluntad y sin respaldo. Cuanto más exportaban, más dependientes del dólar y de la economía americana se convertían.
Los dólares que Alemania y China recibían se tenían que reciclar en sus mercados domésticos, dado que ni entidades financieras ni ciudadanos podían usarlos localmente. El Buba y el Banco Central Chino imprimían marcos y yuanes a cambio de esos dólares de las empresas exportadoras, aumentando el riesgo de tensiones inflacionistas.
  1. China buscó la solución “esterilizando” el exceso de dólares, aumentando las reservas de las entidades en el Banco Central (16%), vendiendo títulos hipotecarios que tenían que ser comprados por las entidades (10% de depósitos) e invirtiendo en materias primas.
  2. Alemania necesitaba otra solución. ¿Qué hacer con una pila de dólares cuando el 55% de tu comercio es con países que no usan esta moneda? “Pasarle el muerto” a Europa. Crear una burbuja de crédito con la ayuda de unas castas políticas locales corruptas y una parte de su población sin conocimientos económicos. Se creó la UME y con la ayuda del BCE, las entidades alemanas prestaron los fondos para que los “hermanos” del Sur crecieran.
La colaboración necesaria de Alemania, en la génesis de la UE.
Para evitar otro 1923 y dar salida al exceso de dólares, el BCE crearía la “base” en euros. Las entidades alemanas darían crédito y las entidades del Sur lo expandirían, pero la oferta monetaria en euros se controlaba. El BCE no creaba la burbuja con euros “de la nada” (su obligación es la inflación) sino con currency swaps en dólares entre entidades alemanas y del Sur y entre el BCE y la FED. De 1999 a 2006, el crecimiento monetario en euros fue del 6.7% pero el crédito a familias y empresas en España fue del 20%.
Por eso Alemania necesitaba el euro. Por eso no le importó que Grecia falsificara sus cuentas o que nadie cumpliera con Maastricht en 2002. Los ciudadanos del Sur se hipotecaban en euros cuando en la realidad lo eran en dólares, dado que las obligaciones de sus entidades con las alemanas y la FED eran en dólares. Así, parte de la deuda de los españoles se financió con dólares del Plan Rubin.
Algunas entidades financieras europeas sabían el juego. El Exchange Stabilization Fund (ESF) utilizaba euros, francos y Derechos Especiales de Giro para intervenir en el cambio euro-dólar. El ESF compraba deuda soberana, acciones extranjeras e intervenía en el mercado de futuros, fomentando que las entidades mantuvieran activos en dólares al garantizarles un mayor valor futuro de sus dólares. Pedir dólares al BCE era negocio redondo. El euro era la moneda oficiallas deudas eran contablemente en euros, pero el negocio y las obligaciones de pago estaban en dólares.
En 2007, los $24.000 millones del superávit comercial alemán se habían convertido en $34 billones de crédito. Tocaba cerrar el “grifo”. Se deja caer Lehman y los hedge funds deshacen posiciones en euros para recuperar dólares. El Banco Central Chino “tira” de sus líneas de dólares para proteger su sistema y deja a las entidades europeas sin dólares. Al “desaparecer” los dólares, apareció el estrangulamiento del crédito.
¿Ha funcionado este Plan? Para los que lo diseñaron y los que no necesitan las noticias para saber lo que pasa, sí. Han ganado mucho dinero. No han podido evitar el desarrollo de China, pero lo han retrasado. Se ha creado una crisis mundial y muchos ciudadanos han perdido su trabajo, pero como dicen, “no se puede hacer una tortilla sin romper huevos”.
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